Chapters (59)
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- INTRODUCCIÓN
- ILA CIENCIA NATURAL DE LA ESTUPIDEZ
- IILA VORACIDAD DE MIDAS1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- 7.
- 8.
- 9.
- IIIDESPUÉS DE USTED, SEÑOR
- 1.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- 7.
- 8.
- 9.
- IVEL ÁRBOL GENEALÓGICO1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- VLA ESTUPIDEZ DEL BUROCRATISMO1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- 7.
- 8.
- VILA ESTUPIDEZ DE LA JUSTICIA1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- VIILA ESTUPIDEZ DE LA DUDA1.
- 2.
- 3.
- 4.
- VIIIMITO Y ENSUEÑO1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- IXLOCURA ERÓTICA1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- XEL FIN DE LA ESTUPIDEZ1.
- 2.
- 3.
- FIN… peroLA ESTUPIDEZ HUMANA NO TIENE FIN
También los Habsburgo estuvieron a punto de incurrir en pecado de genealogía. Sólo un pequeño detalle los obligó a desistir de la ascendencia bíblica… y por consiguiente “no aria”.
El emperador Maximiliano tenía a su servicio un historiador, Johann Stab, o Stabius, según la latinización habitual de los apellidos. Era hombre muy erudito y un poco poeta; en 1502, el Colegio de Poetas de Viena lo coronó solemnemente “Hijo Favorito de las Musas”. Debía su carrera sobre todo al favor del emperador, y trató de demostrar su gratitud. Estableció el árbol genealógico de los Habsburgo, en el que Cam, el hijo de Noé, aparecía como antepasado de la dinastía imperial; y determinó las sucesivas generaciones con la lógica perfecta de un desequilibrado. Interesaba mucho al emperador la antigua gloria de la familia, y por cierto no se oponía a que sus cortesanos descubrieran su parentesco con diversos santos y héroes clásicos.
Pero, ¿Noé antepasado de los Habsburgo? La cosa era un poco sospechosa.
Maximiliano consideró conveniente remitir el problema a la facultad de teología de la Universidad de Viena.
Por supuesto, los eruditos caballeros no se sintieron muy cómodos en sus sítiales. Era inútil maldecir a Stabius, cuyo servilismo había originado el problema… de todos modos, ya no podían esquivarlo. Felizmente para ellos, lograron posponer la solución de mes en mes… hasta que, a su debido tiempo, el emperador falleció. Su sucesor no demostró interés por los parentescos bíblicos, y la “obra maestra” de Stabius fue archivada discretamente. (La historia del caso aparece en M. Bermann, Alt und Neu Wien, Viena, 1880.)
La manufactura de árboles genealógicos se convirtió en ocupación literaria más y mas popular. Era un buen método de ganar dinero. No menos de cincuenta y nueve autores trabajaron en la genealogía de la casa de Brandeburgo. Consagraron extraordinaria laboriosidad al importante material, reunieron todas las fuentes imaginables, revisaron archivos, y exploraron cementerios. El resultado final fue publicado con este esplendoroso título: Brandenburgischer Ceder-Hain (Bosquecillo de cedros brandenburgués). Un trabajo similar fue el Trophaeum Domus Estorás, ricamente ilustrado con grabados, que establece el origen de la familia húngara de los Esterhazy en… ¡Atila, el “azote de Occidente”, el rey de los hunos!
3.
Es prueba significativa de la vanidad humana el hecho de que alguna gente, en su anhelo de hallar antecesores ilustres, no se oponga a que el vínculo sea fruto del amor adúltero o del nacimientos de bastardos. “La sangre real a nadie ensucia”, declaraban (lo mismo que los serviles cortesanos cuyas esposas eran amantes del rey). Esta particular mentalidad explica la fantástica genealogía que algunos “leales” cortesanos presentaron a Napoleón.