Chapters (59)
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- INTRODUCCIÓN
- ILA CIENCIA NATURAL DE LA ESTUPIDEZ
- IILA VORACIDAD DE MIDAS1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- 7.
- 8.
- 9.
- IIIDESPUÉS DE USTED, SEÑOR
- 1.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- 7.
- 8.
- 9.
- IVEL ÁRBOL GENEALÓGICO1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- VLA ESTUPIDEZ DEL BUROCRATISMO1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- 7.
- 8.
- VILA ESTUPIDEZ DE LA JUSTICIA1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- VIILA ESTUPIDEZ DE LA DUDA1.
- 2.
- 3.
- 4.
- VIIIMITO Y ENSUEÑO1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- IXLOCURA ERÓTICA1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- XEL FIN DE LA ESTUPIDEZ1.
- 2.
- 3.
- FIN… peroLA ESTUPIDEZ HUMANA NO TIENE FIN
¿Y qué decir de los que hallaron oro, de los favorecidos por la fortuna?
Hugo von Castiglione fue el amo de un enorme imperio financiero e industrial en Europa Central y Oriental… hasta que se excedió en los cálculos y el gigantesco edificio se derrumbó, arrastrando en la caída a millones de seres humildes. La policía confiscó los papeles privados de Castiglione. Entre ellos hallaron algunas anotaciones que reflejaban la filosofía de este fabricante de oro a quien la fortuna sonreía. Algunas frases parecen parodias de Samuel Smiles; pero se trata de conceptos que eran tomados muy en serio, como lo demuestra la existencia del propio Castiglione.
“No es ladrón el que roba, sino el que se deja sorprender.
Suerte es todo lo que me favorece. Verdadera suerte es lo que me favorece y perjudica a otros.
Generosidad es el acto que después lamentamos.
Hay hombres orgullosos de su pobreza. Son los poetas. Hay mujeres orgullosas de su fealdad. Son las intelectuales. Huye de ambos como de la peste.
Nunca hagas mal innecesariamente. Hazlo en la medida que te de provecho y placer.
Quien tiene menos que yo es un imbécil; quien tiene más, es un ladrón.
Dicen de mí que soy ladrón, sinvergüenza y estafador. No discutiré estas afirmaciones. Pero no cabe duda de que si fuera pobre y miserable, me considerarían un tipo agradable y simpático, buen mozo y atractivo. La gente me compadecería y me dejaría morir de hambre. Evidentemente, no deseo correr esa suerte. Poseo un corazón tierno y no quiero que el mundo sufra achaques de conciencia por mi causa. Prefiero ser yo quien sufra por el mundo. Mi corazón está mejor equipado para la tarea.
Todo cuanto aún no ha sido descubierto, me pertenece. Todo cuanto han descubierto otros, me lo robaron.
El otro día uno de mis rivales me elogió. Dijo: «A este hombre no es posible sacarle dinero».
Si conseguiste engañar a alguien, no te enorgullezcas de tu genio. Quizás fue pura suerte y no talento.”
Esta es la voz de Midas. El oro ha sido su “alimento metálico” desde el principio de los tiempos. La estupidez lo ha cebado y continuará haciéndolo mientras exista el mundo.
III
DESPUÉS DE USTED, SEÑOR
“La ceremonia realza todas las cosas” SELDEN.