Chapters (59)
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- INTRODUCCIÓN
- ILA CIENCIA NATURAL DE LA ESTUPIDEZ
- IILA VORACIDAD DE MIDAS1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- 7.
- 8.
- 9.
- IIIDESPUÉS DE USTED, SEÑOR
- 1.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- 7.
- 8.
- 9.
- IVEL ÁRBOL GENEALÓGICO1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- VLA ESTUPIDEZ DEL BUROCRATISMO1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- 7.
- 8.
- VILA ESTUPIDEZ DE LA JUSTICIA1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- VIILA ESTUPIDEZ DE LA DUDA1.
- 2.
- 3.
- 4.
- VIIIMITO Y ENSUEÑO1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- IXLOCURA ERÓTICA1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- XEL FIN DE LA ESTUPIDEZ1.
- 2.
- 3.
- FIN… peroLA ESTUPIDEZ HUMANA NO TIENE FIN
5.
Cuando moría un rey de Francia, se embalsamaba el cadáver y se lo enterraba después de cuarenta días. Entretanto, el ataúd descansaba en un féretro ricamente decorado, cubierto de brocato dorado y ribeteado de armiño. Sobre el féretro se colocaba una efigie de cera del difunto, con una corona en la cabeza y un cetro en la mano.
Se dispensaban a esta efigie de cera los mismos honores que al propio rey en vida, cuando se levantaba por la mañana, comía durante el día y se acostaba por la noche. Naturalmente, se omitían las ceremonias del lever y el coucher, pero se observaba cuidadosamente toda la etiqueta de las comidas. Los oficiales de la corte traían los platos con el mismo ceremonial complicado; los altos dignatarios los pasaban y los aceptaban con idéntica solemnidad; con grave expresión mezclaban y paladeaban el vino; y cuando ofrecían las perfumadas servilletas, observaban celosamente los derechos de precedencia. Además de los chambelanes, estaba presente toda la corte; todo aquel que tenla derecho a asistir a los banquetes reales insistía en presenciar la alimentación de la efigie de cera.
Y la figura de cera contemplaba silenciosamente las entradas y salidas, y las reverencias y genuflexiones. Pero su rostro pintado no sonreía.
¿Cuál fue el origen de este estúpido ceremonial?
Ciertamente, tuvo cierto papel en ello la infinita vanidad de los cortesanos. Durante cuarenta días podían continuar representando sus papeles, y gozando de sus privilegios y jerarquías. Tan pronto se asignaba cierta función a un cortesano, era imposible detener a los demás. El segundo insistía en sus derechos, y lo mismo hacía el tercero o el quincuagésimo. Por consiguiente, no era mala idea alimentar la vanidad de estos hombres permitiéndoles dar de almorzar y de cenar a la efigie de cera.
Pero, ¿dónde se originó la idea misma?