Back Historia de la estupidez humana Save as PDF
Chapters (59)
  1. IMPRIMIR
  2. elaleph.com
  3. INTRODUCCIÓN
  4. ILA CIENCIA NATURAL DE LA ESTUPIDEZ
  5. IILA VORACIDAD DE MIDAS1.
  6. 2.
  7. 3.
  8. 4.
  9. 5.
  10. 6.
  11. 7.
  12. 8.
  13. 9.
  14. IIIDESPUÉS DE USTED, SEÑOR
  15. 1.
  16. 3.
  17. 4.
  18. 5.
  19. 6.
  20. 7.
  21. 8.
  22. 9.
  23. IVEL ÁRBOL GENEALÓGICO1.
  24. 2.
  25. 3.
  26. 4.
  27. 5.
  28. VLA ESTUPIDEZ DEL BUROCRATISMO1.
  29. 2.
  30. 3.
  31. 4.
  32. 5.
  33. 6.
  34. 7.
  35. 8.
  36. VILA ESTUPIDEZ DE LA JUSTICIA1.
  37. 2.
  38. 3.
  39. 4.
  40. 5.
  41. VIILA ESTUPIDEZ DE LA DUDA1.
  42. 2.
  43. 3.
  44. 4.
  45. VIIIMITO Y ENSUEÑO1.
  46. 2.
  47. 3.
  48. 4.
  49. 5.
  50. IXLOCURA ERÓTICA1.
  51. 2.
  52. 3.
  53. 4.
  54. 5.
  55. 6.
  56. XEL FIN DE LA ESTUPIDEZ1.
  57. 2.
  58. 3.
  59. FIN… peroLA ESTUPIDEZ HUMANA NO TIENE FIN

3.

“Piedras y palos pueden romperme los huesos, pero los insultos no me lastiman”, cantan los niños; sin embargo, muchos genios sensibles han sufrido bastante como consecuencia de la crítica injusta e implacable. De todos modos, a veces han sufrido cosas peores.

La figura de Cyrano de Bergerac es conocida sobre todo gracias a la obra brillante de Rostand; pero poca gente sabe que fue un genio olvidado y perseguido, uno de los primeros autores del género de la ciencia ficción, un poeta y un pensador maravillosamente claro. Ese olvido obedece a buenas razones: por lo menos doce ediciones de sus obras fueron destruidas sistemáticamente por la misteriosa hermandad que perseguía a toda la producción literaria “antirreligiosa y antigubernamental” en la Francia anterior a 1789. Sus primeros libros sólo están en algunas grandes bibliotecas, y en los últimos doscientos años no hay rastro de sus obras en los catálogos de las colecciones privadas. La persecución llegó a tales extremos, que mientras se hallaba en su lecho de muerte alguien robó de su baúl cerrado con llave el manuscrito de su última obra, La historia de la chispa.

¿Quién recuerda hoy el nombre de Anitos, el comerciante en cueros que acaudilló la persecución contra Sócrates? ¿O el de los dominicos Caccini y Lorini, responsables de las torturas que soportó Galileo? Eran nulidades, y sin embargo destruyeron o casi destruyeron a uno de los más brillantes espíritus de la humanidad.

Dante Alighieri fue denunciado por los “Negros”, el partido profrancés de Florencia, por desfalcador, extorsionador y funcionario venal que aceptaba sobornos. Fue exilado, y se le obligó a errar de un sitio a otro: de Verona a Padua, de Boloña a Lunigiana, de París a Milán. Y cuando en Florencia se decretó una amnistía general, Dante fue excluido y murió en amargo destierro.