Chapters (59)
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- INTRODUCCIÓN
- ILA CIENCIA NATURAL DE LA ESTUPIDEZ
- IILA VORACIDAD DE MIDAS1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- 7.
- 8.
- 9.
- IIIDESPUÉS DE USTED, SEÑOR
- 1.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- 7.
- 8.
- 9.
- IVEL ÁRBOL GENEALÓGICO1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- VLA ESTUPIDEZ DEL BUROCRATISMO1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- 7.
- 8.
- VILA ESTUPIDEZ DE LA JUSTICIA1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- VIILA ESTUPIDEZ DE LA DUDA1.
- 2.
- 3.
- 4.
- VIIIMITO Y ENSUEÑO1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- IXLOCURA ERÓTICA1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- XEL FIN DE LA ESTUPIDEZ1.
- 2.
- 3.
- FIN… peroLA ESTUPIDEZ HUMANA NO TIENE FIN
Otra fuente de estupidez, como ya hemos visto, es la duda. Se expresa bajo la forma de una aparente parálisis cerebral. Ocurre a menudo que el dudoso encara los problemas con claridad y sensatez; el inconveniente reside en que duda de su propio conocimiento, en que no confía en su propio saber. También puede considerar que todos los problemas tienen dos aspectos, y que cada problema admite dos soluciones… y debido a las dudas que lo aquejan, teme expresar cualquiera de ellas. Muchos procuran superar esas dudas mediante la burla y el cinismo. Lo consiguen… pero sólo superficialmente, pues en lo más hondo de la personalidad persiste el sentimiento de inseguridad.
El origen de la estupidez puede hallarse en la infancia, en la duda y también en la vida de los instintos. O la víctima es ignorante, y está insegura de que sus deseos sean ética y socialmente correctos, o sus emociones y sus deseos chocan entre sí, y este conflicto provoca la duda que influye todas las funciones mentales, domina los procesos del pensamiento y por lo tanto engendra estupidez.
Es el fenómeno que denominamos “ambivalencia”.
Tiene muchas formas: odio y amor, actividad y pasividad, características masculinas y femeninas que luchan unas con otras. Estas fuerzas opuestas pero de igual intensidad convierten al espíritu en permanente campo de batalla. La estupidez libera al hombre de este doloroso estado; y aunque la estupidez es esencialmente una condición dolo, rosa, el sufrimiento es en ella menor que cuando se padecen los tormentos de la duda. Por consiguiente, a la frívola pregunta: “¿Hace bien ser estúpido?”, a veces podemos responder afirmativamente.
Sin embargo, el hombre psicológicamente sano no puede ser estúpido. Créase o no en el psicoanálisis y terapias semejantes, no es exageración afirmar que uno de los más importantes y de los más felices descubrimientos de nuestro siglo es el siguiente concepto, rara vez bien comprendido: Sabemos ahora que la estupidez es un problema de carácter médico… y por consiguiente, la estupidez es curable.
Suponiendo, naturalmente, que alguien quiera ser curado.