Chapters (59)
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- INTRODUCCIÓN
- ILA CIENCIA NATURAL DE LA ESTUPIDEZ
- IILA VORACIDAD DE MIDAS1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- 7.
- 8.
- 9.
- IIIDESPUÉS DE USTED, SEÑOR
- 1.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- 7.
- 8.
- 9.
- IVEL ÁRBOL GENEALÓGICO1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- VLA ESTUPIDEZ DEL BUROCRATISMO1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- 7.
- 8.
- VILA ESTUPIDEZ DE LA JUSTICIA1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- VIILA ESTUPIDEZ DE LA DUDA1.
- 2.
- 3.
- 4.
- VIIIMITO Y ENSUEÑO1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- IXLOCURA ERÓTICA1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- XEL FIN DE LA ESTUPIDEZ1.
- 2.
- 3.
- FIN… peroLA ESTUPIDEZ HUMANA NO TIENE FIN
3.
A veces la jurisprudencia adquiría tintes románticos. Por lo menos, ése es el único adjetivo aplicable al grupo de luminarias jurídicas que surgió a principios del siglo XVIII, especialmente en las universidades alemanas. Las ideas de estos hombres fertilizaron el árido suelo del derecho y promovieron el desarrollo de extrañas flores. Cuando se estudian las disertaciones, comentarios, las disputas y las monografías de la época (material por cierto muy abundante) el lector siente que se abre camino en un campo de flores silvestres. Porque se trata de un terreno al mismo tiempo florido y silvestre, y constituye amplia prueba de que la locura humana es simplemente inagotable.
Estos estudiosos del derecho no se ocupaban de las distintas instituciones jurídicas. En nuestros días tenemos obras consagradas a la herencia, al derecho penal o al canónico. Los profesores alemanes del barroco encaraban el asunto de manera muy distinta. Elegían una persona o un objeto y lo seguían o transportaban por todo el ámbito de las instituciones legales.
Así, se escribieron libros sobre la situación jurídica de los molineros, los panaderos, los herreros, los trompeteros… y aún de las prostitutas. Con profunda gravedad discutían el derecho aplicable a los perros, a las palomas, o a las abejas. Llenaron resmas de papel sobre la jurisprudencia de las cartas de amor y sobre el problema legal de las bofetadas. Y todo ello con el típico desborde verbal propio del barroco, con formas tan abundantes como vacías, con dialéctica repetida hasta el cansancio. Un enfoque realmente romántico del derecho.
De jure canum - tal el título que Heinrich Klüver, abogado de Wittenberg, dio en 1734 a su “disertación popular” sobre la situación jurídica de los perros. Y es, en realidad, un maravilloso exponente del pensamiento barroco.
El primer capítulo está consagrado a una apología de los perros, con relatos instructivos relativos a la lealtad y a la inteligencia de estos animales. Dos de las anécdotas dan una idea del grado de preocupación de Herr Klüver por los hechos y por la verdad:
“La gallina de una pobre viuda puso cierto número de huevos, pero no tuvo tiempo de empollarlos, porque infortunadamente murió. La pobre mujer se sentía muy inquieta, pues se ganaba la vida criando pollos. Pero su perrito pareció comprender el aprieto en que se hallaba la mujer, pues se acostó sobre los huevos y los empolló.
“La bruja de cierta aldea preparó una comida especial, a base de carne de pollo, con la cual esperaba convertir a sus gallinas en maravillosas ponedoras. Pero el perro le robó la comida… ¿y cuál fue el resultado? Comenzó a poner huevos, y así continuó mientras duró el efecto de la comida mágica.”