Back Historia de la estupidez humana Save as PDF
Chapters (59)
  1. IMPRIMIR
  2. elaleph.com
  3. INTRODUCCIÓN
  4. ILA CIENCIA NATURAL DE LA ESTUPIDEZ
  5. IILA VORACIDAD DE MIDAS1.
  6. 2.
  7. 3.
  8. 4.
  9. 5.
  10. 6.
  11. 7.
  12. 8.
  13. 9.
  14. IIIDESPUÉS DE USTED, SEÑOR
  15. 1.
  16. 3.
  17. 4.
  18. 5.
  19. 6.
  20. 7.
  21. 8.
  22. 9.
  23. IVEL ÁRBOL GENEALÓGICO1.
  24. 2.
  25. 3.
  26. 4.
  27. 5.
  28. VLA ESTUPIDEZ DEL BUROCRATISMO1.
  29. 2.
  30. 3.
  31. 4.
  32. 5.
  33. 6.
  34. 7.
  35. 8.
  36. VILA ESTUPIDEZ DE LA JUSTICIA1.
  37. 2.
  38. 3.
  39. 4.
  40. 5.
  41. VIILA ESTUPIDEZ DE LA DUDA1.
  42. 2.
  43. 3.
  44. 4.
  45. VIIIMITO Y ENSUEÑO1.
  46. 2.
  47. 3.
  48. 4.
  49. 5.
  50. IXLOCURA ERÓTICA1.
  51. 2.
  52. 3.
  53. 4.
  54. 5.
  55. 6.
  56. XEL FIN DE LA ESTUPIDEZ1.
  57. 2.
  58. 3.
  59. FIN… peroLA ESTUPIDEZ HUMANA NO TIENE FIN

5.

Perseguía al mundo antiguo la idea de que los metales era entes orgánicos, que crecían y se desarrollaban como las plantas. Durante mucho tiempo circuló, atribuido a Aristóteles, un librito titulado Relatos milagrosos. La obra era una falsificación, pero reflejaba las creencias de la época. Uno de los capítulos afirma que, si se entierra un trozo de oro, empieza a desarrollarse y finalmente brota del suelo. La ciencia natural del medioevo adoptó fielmente la pauta clásica y desarrolló aún más la teoría. Aquí y allá, decíase, hay en la tierra oro en estado blando, semilíquido. A veces ciertas plantas, especialmente la vid, hunden sus raíces en este oro blando y líquido, y absorben el precioso metal. De modo que el oro se eleva por las ramas, pasa a las hojas y aún al fruto.

Peter Martyr (Pietro Martire Vermigli), a quien Cranmer llevó a Londres, y que posteriormente fue profesor de teología en Oxford, declaró que en España había muchos de estos árboles “bebedores de oro”. Cuando una princesa portuguesa se comprometió con un duque de Saboya, el novio envió a la dama regalos valuados en 120.000 táleros imperiales. La corte de Lisboa estaba flaca de dinero, y respondió a tanta magnanimidad con varias “curiosidades raras”. Entre ellas se incluían: 1) doce negros de los cuales uno era rubio; 2) un gato de algalia, vivo; 3) una gran plancha de oro puro; 4) un arbolito de finísimo oro… cultivado naturalmente.

La mayoría de los autores afirman que la vid es el vegetal más aficionado a la dieta áurea. En Francia, una vid de oro (con brotes del mismo metal), fue hallada en los viñedos de Saint Martin la Plaint. Fue enviada al rey Enrique IV, quien sin duda se sintió muy complacido de que sus deseos se vieran satisfechos con creces por el fecundo suelo francés. Los sabios alemanes escribieron eruditas disertaciones sobre los “productos áureo” de los viñedos renanos. En los viñedos cultivados a lo largo del Danubio, del Main y del Neckar aparecieron también vástagos de oro, y luego hojas, y estas hojas continuaron desarrollándose y floreciendo.