Back Historia de la estupidez humana Save as PDF
Chapters (59)
  1. IMPRIMIR
  2. elaleph.com
  3. INTRODUCCIÓN
  4. ILA CIENCIA NATURAL DE LA ESTUPIDEZ
  5. IILA VORACIDAD DE MIDAS1.
  6. 2.
  7. 3.
  8. 4.
  9. 5.
  10. 6.
  11. 7.
  12. 8.
  13. 9.
  14. IIIDESPUÉS DE USTED, SEÑOR
  15. 1.
  16. 3.
  17. 4.
  18. 5.
  19. 6.
  20. 7.
  21. 8.
  22. 9.
  23. IVEL ÁRBOL GENEALÓGICO1.
  24. 2.
  25. 3.
  26. 4.
  27. 5.
  28. VLA ESTUPIDEZ DEL BUROCRATISMO1.
  29. 2.
  30. 3.
  31. 4.
  32. 5.
  33. 6.
  34. 7.
  35. 8.
  36. VILA ESTUPIDEZ DE LA JUSTICIA1.
  37. 2.
  38. 3.
  39. 4.
  40. 5.
  41. VIILA ESTUPIDEZ DE LA DUDA1.
  42. 2.
  43. 3.
  44. 4.
  45. VIIIMITO Y ENSUEÑO1.
  46. 2.
  47. 3.
  48. 4.
  49. 5.
  50. IXLOCURA ERÓTICA1.
  51. 2.
  52. 3.
  53. 4.
  54. 5.
  55. 6.
  56. XEL FIN DE LA ESTUPIDEZ1.
  57. 2.
  58. 3.
  59. FIN… peroLA ESTUPIDEZ HUMANA NO TIENE FIN

El laboratorio del moderno alquimista fue instalado en el sótano de la panadería central, y Melville trabajó noche y día con el fin de mejorar su método de “trasmutación”. Pero los trabajos insumían más y más dinero. El señor Glean pagaba sin murmurar, con la esperanza del éxito. Finalmente, se cansó de esperar y exigió que Melville produjera inmediatamente el oro prometido. El alquimista pidió una semana de gracia y durante los siete días restantes apenas salió del laboratorio, en el que destilaba, fundía, martillaba y mezclaba su mágica poción. Al cabo de una semana retiró de la retorta la misteriosa mezcla. Pero era el mismo plomo de siempre, sin el menor rastro de oro. Después de lo cual, el señor Glean expulsó a Melville con todos sus aparatos y exigió la devolución del dinero adelantado. Melville se rehusó a pagar y desapareció. Entonces, el señor Glean (hijo) juró venganza, probablemente porque su propio patrimonio había disminuido considerablemente. Melville había instalado un pequeño laboratorio en el sótano de una casa del East End, y allí continuaba sus experimentos. El joven Glean consiguió hallarlo. Cuando irrumpió en el laboratorio, depositó un trozo de plomo sobre el escritorio de Melville, y le gritó:

-¡Transforme esto en oro, ahora mismo… o devuelva el dinero de mi padre!
Melville pidió tiempo. El señor Glean (hijo) perdió la paciencia y le disparó un par de balas, las que felizmente no dieron en el blanco. Después del proceso el impaciente joven fue puesto en libertad condicional, y la familia Glean renunció para siempre al sueño de transformar plomo (y las ganancias obtenidas con el pan) en oro.

9.