Chapters (59)
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- INTRODUCCIÓN
- ILA CIENCIA NATURAL DE LA ESTUPIDEZ
- IILA VORACIDAD DE MIDAS1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- 7.
- 8.
- 9.
- IIIDESPUÉS DE USTED, SEÑOR
- 1.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- 7.
- 8.
- 9.
- IVEL ÁRBOL GENEALÓGICO1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- VLA ESTUPIDEZ DEL BUROCRATISMO1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- 7.
- 8.
- VILA ESTUPIDEZ DE LA JUSTICIA1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- VIILA ESTUPIDEZ DE LA DUDA1.
- 2.
- 3.
- 4.
- VIIIMITO Y ENSUEÑO1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- IXLOCURA ERÓTICA1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- XEL FIN DE LA ESTUPIDEZ1.
- 2.
- 3.
- FIN… peroLA ESTUPIDEZ HUMANA NO TIENE FIN
6.
La aureomicina es uno de los antibióticos recientes, pero el empleo medicinal del oro (aun en cantidades minúsculas) no es ciertamente un hecho nuevo. A fines de la década del veinte, un balneólogo francés daba a sus pacientes inyecciones de oro destinadas a combatir el reumatismo. Sin duda eran muy eficaces… sobre todo desde el punto de vista del médico.
Sin embargo, el oro fue empleado como droga de carácter medicinal ya en tiempos de Plinio. Posteriormente, los médicos árabes lo convirtieron en el eje de toda su farmacopea. La terapia medieval preservaba cuidadosamente las tradiciones. Era simple cuestión de lógica; el rey de todos los metales “necesariamente debía poseer mayores poderes curativos que las sustancias innobles”.
La panacea favorita, casi universal, era el aurum potabile, el oro potable. Cuando aludían a sus efectos, los médicos se dejaban dominar por líricos transportes. Generalmente se lo usaba como cordial, pero también era eficaz contra otras perturbaciones. Una cuenta conservada en los archivos de la corte de Luis XI demuestra que los médicos emplearon oro líquido para curar la epilepsia del monarca; y las recetas ordenadas insumieron la cantidad de 96 monedas de oro.
El oro potable era preparado de muchos modos distintos. En De triplici vita, de Marsilius Ficinus (publicado en 1489) aparece una receta; fue preparada para el rey húngaro Matthias Corvinus:
“Todos los autores afirman que el oro es, entre todas las sustancias, la más suave y menos sujeta a corrupción. Debido a su brillo está consagrada al Sol; su suavidad la subordina a Júpiter; por consiguiente, es capaz de moderar milagrosamente con su humedad el calor natural y de impedir la corrupción de los humores corporales. Es capaz de introducir el calor del sol y la tibieza de Júpiter en las diferentes partes del cuerpo. Con este fin es necesario refinar la sustancia extremadamente dura del oro y facilitar su absorción. Es bien sabido que las pociones que influyen al corazón son las más efectivas, si se consigue mantener sus virtudes. Con el fin de que el organismo sufra lo menos posible, han de administrarse las más pequeñas cantidades, y con la mayor cautela. Sería más aconsejable que se prepare oro líquido libre de toda sustancia extraña. Pero hasta ahora ello sólo es posible si se fragmenta el metal o se lo bate hasta transformarlo en hojas de oro.