Chapters (59)
- IMPRIMIR
- elaleph.com
- INTRODUCCIÓN
- ILA CIENCIA NATURAL DE LA ESTUPIDEZ
- IILA VORACIDAD DE MIDAS1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- 7.
- 8.
- 9.
- IIIDESPUÉS DE USTED, SEÑOR
- 1.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- 7.
- 8.
- 9.
- IVEL ÁRBOL GENEALÓGICO1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- VLA ESTUPIDEZ DEL BUROCRATISMO1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- 7.
- 8.
- VILA ESTUPIDEZ DE LA JUSTICIA1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- VIILA ESTUPIDEZ DE LA DUDA1.
- 2.
- 3.
- 4.
- VIIIMITO Y ENSUEÑO1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- IXLOCURA ERÓTICA1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- XEL FIN DE LA ESTUPIDEZ1.
- 2.
- 3.
- FIN… peroLA ESTUPIDEZ HUMANA NO TIENE FIN
IX
LOCURA ERÓTICA
1.
En todos los tiempos hubo pensadores prestigiosos y, hasta cierto punto, moderadamente misántropos, que afirmaron con la mayor seriedad que el amor es una enfermedad- por lo menos, una forma de locura temporaria- y que las personas que la padecen deben ser tratadas como enfermos. El tema ha dado materia para millones de buenos y de malos chistes; ha sido veta inagotable de escritores y dibujantes, actores cómicos y psicoanalistas un tanto frívolos.
Los amantes poco se han preocupado de toda esta agitación, y por supuesto han tenido razón en proceder así. Pero la noble pasión, el poderoso impulso; la inspiración y la excelsitud del amor a menudo se mezclan con lo risible, y desde el principio de los tiempos la estupidez ha representado cierto papel en las relaciones de los sexos. Aquí no nos ocuparemos del desequilibrio del amor, de la locura que aguijoneó a Orlando en sus años sombríos, del prístino Trieb de los pueblos germánicos, sino más bien de las más superficiales tonterías del amor, es decir, de lo que los franceses llaman la folie erotique.
2.
En esta esfera no hay motivo para retornar al mundo antiguo, a las crónicas griegas y romanas. Sabemos que el amor, en el sentido que se le atribuye modernamente, era casi completamente desconocido en el período precristiano. En su carácter de madre de la familia, la mujer era objeto de gran respeto; se la colocaba sobre un pedestal, donde se la dejaba en paz. Y, ciertamente, jamás se la perseguía. En el seno del matrimonio, poco se hablaba de amor. Si el hombre deseaba diversión y estímulo, se volvía hacia la hetaira… y, salvo escasas y brillantes excepciones (una Aspasia, por ejemplo) jamás buscaba ni hallaba en ellas alguna forma de realización espiritual.
El amor según lo entendemos hoy (suponiendo que realmente entendamos de qué se trata) se desarrolló en el período de la caballería. Ello se debió en parte a la influencia alemana, pues en el Norte las mujeres gozaban de mayor libertad, y en parte al culto de la Virgen, que abrió los ojos de los hombres a las posibilidades femeninas, más allá de lo que era la simple reproductora o la meretriz. Ante todo, debemos definir el carácter del amor en la época de la caballería. Nada mejor, con ese fin, que citar a Karl Wienhold, cuya obra Die deutschen Frauen in dem Mittelalter (Las mujeres alemanas en la Edad Media), aunque publicada hace cerca de cien años, todavía constituye el principal trabajo sobre el tema: