Chapters (59)
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- INTRODUCCIÓN
- ILA CIENCIA NATURAL DE LA ESTUPIDEZ
- IILA VORACIDAD DE MIDAS1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- 7.
- 8.
- 9.
- IIIDESPUÉS DE USTED, SEÑOR
- 1.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- 7.
- 8.
- 9.
- IVEL ÁRBOL GENEALÓGICO1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- VLA ESTUPIDEZ DEL BUROCRATISMO1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- 7.
- 8.
- VILA ESTUPIDEZ DE LA JUSTICIA1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- VIILA ESTUPIDEZ DE LA DUDA1.
- 2.
- 3.
- 4.
- VIIIMITO Y ENSUEÑO1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- IXLOCURA ERÓTICA1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- XEL FIN DE LA ESTUPIDEZ1.
- 2.
- 3.
- FIN… peroLA ESTUPIDEZ HUMANA NO TIENE FIN
2.
Si el inventor ha debido superar graves dificultades, ¿qué decir del poeta, del pintor, del músico? ¿O del pensador, del reformador, del jefe religioso? La estupidez siempre ha teñido e influido el juicio de los contemporáneos. El hombre de ciencia y el poeta: ellos han sido los únicos auténticos profetas de la humanidad, y este privilegio les ha acarreado siempre y por doquier sufrimientos físicos y morales.
Ya hemos visto cuántos grandes inventores han sido objeto de repulsa y de burla, en lugar de recibir los laureles que merecían. Pero con mucha frecuencia se los coronaba… de espinas. Muchos sabios del Medioevo fueron condenados porque no lograron disipar las tinieblas que los rodeaban. El súbito y luminoso rayo del genio desconcertaba a los contemporáneos y acentuaba la ceguera que padecían. ¡Era tan difícil, tan arduo seguir a los grandes espíritus por el camino ascendente del saber! Resultaba mucho más cómodo permanecer en la seguridad de la llanura, y acusar al heraldo del futuro de magia negra o de pactos con el diablo.
Gabriel Naudé, que fue bibliotecario, primero del cardenal Mazarino, y posteriormente de Cristina, reina de Suecia, reunió buen número de datos, organizados cronológicamente, sobre los grandes hombres acusados de brujería. Su libro, llamado Apologie pour les grands hommes faussement soupçonnés de magie, fue publicado en París el año 1625. La obra suministra interesantes pruebas en el sentido de que, todavía a principios del siglo XVII, era muy necesario librar batalla contra los rumores engendrados por la estupidez. La última de las siete ediciones francesas del libro apareció en 1712; la traducción alemana tenía lectores todavía en 1787.
Parece casi increíble, pero hubo cronistas que se hicieron eco de ciertas murmuraciones, y acusaron de brujería nada menos que al Papa Silvestre II. ¡A este hombre que en el siglo X estaba convencido ya de la redondez de la tierra, y que había diseñado un globo en el que aparecía el circulo polar y el Trópico de Cáncer! Pero el espíritu de sus contemporáneos y la ciencia de su época no estaban en condiciones de seguir el paso de sus cálculos y descubrimientos matemáticos. Algunos difundieron el rumor de que el gran prelado estaba tratando de evocar los espíritus de Paralelogramo y de Dodecaedro… nombres mágicos y malignos que habían leído con sus propios ojos en las notas del Papa. Los cronistas posteriores dieron realce a la fábula afirmando que Su Santidad mantenía en su corte a un dragón que diariamente devoraba seis mil personas.