Back Historia de la estupidez humana
Chapters (59)
  1. IMPRIMIR
  2. elaleph.com
  3. INTRODUCCIÓN
  4. ILA CIENCIA NATURAL DE LA ESTUPIDEZ
  5. IILA VORACIDAD DE MIDAS1.
  6. 2.
  7. 3.
  8. 4.
  9. 5.
  10. 6.
  11. 7.
  12. 8.
  13. 9.
  14. IIIDESPUÉS DE USTED, SEÑOR
  15. 1.
  16. 3.
  17. 4.
  18. 5.
  19. 6.
  20. 7.
  21. 8.
  22. 9.
  23. IVEL ÁRBOL GENEALÓGICO1.
  24. 2.
  25. 3.
  26. 4.
  27. 5.
  28. VLA ESTUPIDEZ DEL BUROCRATISMO1.
  29. 2.
  30. 3.
  31. 4.
  32. 5.
  33. 6.
  34. 7.
  35. 8.
  36. VILA ESTUPIDEZ DE LA JUSTICIA1.
  37. 2.
  38. 3.
  39. 4.
  40. 5.
  41. VIILA ESTUPIDEZ DE LA DUDA1.
  42. 2.
  43. 3.
  44. 4.
  45. VIIIMITO Y ENSUEÑO1.
  46. 2.
  47. 3.
  48. 4.
  49. 5.
  50. IXLOCURA ERÓTICA1.
  51. 2.
  52. 3.
  53. 4.
  54. 5.
  55. 6.
  56. XEL FIN DE LA ESTUPIDEZ1.
  57. 2.
  58. 3.
  59. FIN… peroLA ESTUPIDEZ HUMANA NO TIENE FIN

En esa época Italia dio vida a la deslumbrante escena de la segunda parte del Fausto de Goethe, en la que el dios de la riqueza ya no es un ser ciego y maltrecho, como en las sátiras de Luciano y de Aristófanes, sino más bien un individuo de majestuosa belleza, de apariencia divina, reclinado en carro triunfal, que saluda con mano esbelta cargada de anillos. Y con cada una de sus graciosas bendiciones, como en un cuento de hadas, llueven de los cielos gotas de diamante.

Y luego, Alemania, y el siglo de los Fugger. Las complejas operaciones bancarias pusieron fin a la época de la caballería, que había cobrado caracteres extremos. Mammón puso su planta victoriosa sobre el cuello de San Miguel. “En Augsburgo tengo un tejedor que podría comprar fácilmente todo esto”, dijo desdeñosamente en París el emperador Carlos cuando le mostraron las joyas de la corona. Si se estudian en Munich los retratos que pintó Holbein de Antón Fugger y de su familia, pronto se advierte la presencia de una dinastía. El padre, en su chaqueta ribeteada de piel, parece un monarca nórdico, con su cabeza orgullosa y la expresión de quien tiene conciencia de su propio poder. En el otro cuadro están arrodillados sus hijos, quienes sostienen rosarios en las manos; los niños, rígidos y precozmente graves, como príncipes españoles, y las mujeres en actitud de elegante devoción, plenamente conscientes de que podrían levantar una iglesia para su santo patrón cuando se les antojara. La Madonna aparece gentil y sonriente… sobre un fondo de oro. Frente a los retratos de Holbein hay dos caballeros de Durero. Han desmontado y tienen aire sombrío y contristado. Parecen mortalmente cansados y agobiados de preocupaciones, como si dijeran: “Malos son los tiempos…” En estas obras maestras hallamos expresado todo el sorprendente contraste del siglo áureo: el ascenso del oro y la decadencia del hierro.