Back Historia de la estupidez humana Save as PDF
Chapters (59)
  1. IMPRIMIR
  2. elaleph.com
  3. INTRODUCCIÓN
  4. ILA CIENCIA NATURAL DE LA ESTUPIDEZ
  5. IILA VORACIDAD DE MIDAS1.
  6. 2.
  7. 3.
  8. 4.
  9. 5.
  10. 6.
  11. 7.
  12. 8.
  13. 9.
  14. IIIDESPUÉS DE USTED, SEÑOR
  15. 1.
  16. 3.
  17. 4.
  18. 5.
  19. 6.
  20. 7.
  21. 8.
  22. 9.
  23. IVEL ÁRBOL GENEALÓGICO1.
  24. 2.
  25. 3.
  26. 4.
  27. 5.
  28. VLA ESTUPIDEZ DEL BUROCRATISMO1.
  29. 2.
  30. 3.
  31. 4.
  32. 5.
  33. 6.
  34. 7.
  35. 8.
  36. VILA ESTUPIDEZ DE LA JUSTICIA1.
  37. 2.
  38. 3.
  39. 4.
  40. 5.
  41. VIILA ESTUPIDEZ DE LA DUDA1.
  42. 2.
  43. 3.
  44. 4.
  45. VIIIMITO Y ENSUEÑO1.
  46. 2.
  47. 3.
  48. 4.
  49. 5.
  50. IXLOCURA ERÓTICA1.
  51. 2.
  52. 3.
  53. 4.
  54. 5.
  55. 6.
  56. XEL FIN DE LA ESTUPIDEZ1.
  57. 2.
  58. 3.
  59. FIN… peroLA ESTUPIDEZ HUMANA NO TIENE FIN

A medida que nos aproximamos a la época moderna, se acentúan el poder y la influencia del oro. En el siglo XVIII Inglaterra dejó de lado la armadura del guerrero y vistió la chaqueta del empleado de la casa de cambio. La India, con todas sus maravillas y sus terrores, debió sufrir la conquista. Holanda se convirtió en enorme astillero para sus mercaderes. Ambas naciones identificaron la política con el oro. El oro se convirtió en poder estatal, conquistador, soberano y civilizador… El príncipe de mercaderes que sube las escaleras de la Bolsa con un paraguas bajo el brazo, puede financiar al Gran Mogol, destronar rajás y equipar ejércitos enteros. En las oficinas revestidas de paneles de la Casa de la India se fusionan reinos lejanos y se trazan y borran las fronteras de dominios fabulosos. El mercader que fuma su pipa de arcilla a la puerta de su oscura oficina de Ámsterdam llega a los mismos mercados; y aquí es un comerciante en pimienta, y allí un príncipe… Ciertamente, estos hombres no inmovilizaban sus capitales, y sea cual fuere la opinión que nos merezcan a la luz de las modernas concepciones económicas, en esta industriosa y tenaz adquisición de riqueza había cierta dramática grandeza que los pintores holandeses del siglo XVIII supieron expresar cabalmente en sus “cuadros de los mynheor”.

En Francia el oro se convirtió relativamente tarde en factor poderoso. Todo se resistía a su dominio: la aristocracia, la moral, los prejuicios y especialmente cierta repugnancia que caracterizó a la Edad Media francesa. El poder del oro se personificó en los traitants, a quienes la corona arrendaba los impuestos. En las comedias, estos vampiros eran figuras cómicas; pero en la vida real su función acarreaba resultados terriblemente trágicos. Eran ejecutores del fisco, y en el más cruel sentido de la palabra. En su carácter de extorsionadores reales con patente, eran el terror de la gente a la que saqueaban implacablemente, y a la que podían exprimir “hasta la última gota de sangre”. La riqueza escandalosa de estos individuos se tornó tan proverbial como su extrema inmoralidad, y en ellos el pueblo odiaba a la más despreciable encarnación del oro. Mientras en Inglaterra, Holanda, Italia y Alemania se obligó al oro a trabajar y a producir, en Francia permaneció estéril y aun hostil durante mucho tiempo. Adoptó la forma de capital y sólo creó provocativas formas de lujo y de frivolidad.