Back Historia de la estupidez humana
Chapters (59)
  1. IMPRIMIR
  2. elaleph.com
  3. INTRODUCCIÓN
  4. ILA CIENCIA NATURAL DE LA ESTUPIDEZ
  5. IILA VORACIDAD DE MIDAS1.
  6. 2.
  7. 3.
  8. 4.
  9. 5.
  10. 6.
  11. 7.
  12. 8.
  13. 9.
  14. IIIDESPUÉS DE USTED, SEÑOR
  15. 1.
  16. 3.
  17. 4.
  18. 5.
  19. 6.
  20. 7.
  21. 8.
  22. 9.
  23. IVEL ÁRBOL GENEALÓGICO1.
  24. 2.
  25. 3.
  26. 4.
  27. 5.
  28. VLA ESTUPIDEZ DEL BUROCRATISMO1.
  29. 2.
  30. 3.
  31. 4.
  32. 5.
  33. 6.
  34. 7.
  35. 8.
  36. VILA ESTUPIDEZ DE LA JUSTICIA1.
  37. 2.
  38. 3.
  39. 4.
  40. 5.
  41. VIILA ESTUPIDEZ DE LA DUDA1.
  42. 2.
  43. 3.
  44. 4.
  45. VIIIMITO Y ENSUEÑO1.
  46. 2.
  47. 3.
  48. 4.
  49. 5.
  50. IXLOCURA ERÓTICA1.
  51. 2.
  52. 3.
  53. 4.
  54. 5.
  55. 6.
  56. XEL FIN DE LA ESTUPIDEZ1.
  57. 2.
  58. 3.
  59. FIN… peroLA ESTUPIDEZ HUMANA NO TIENE FIN

Los reyes hacían lo mismo: primero tomaban prestado de los judíos, luego los nombraban tesoreros y recaudadores de impuestos. Samuel Levi, tesorero del rey Pedro de Castilla, fue un mago de las finanzas. “Un hombre amable y sereno”, dice el cronista, “a quien el Rey mandaba buscar cuando necesitaba dinero. Graciosamente, lo llamaba Don Samuel. Y entonces se ideaba el nuevo impuesto.” En Francia, los judíos fueron precoces adeptos del nuevo arte. Después que se los expulsó, Nicholas Flamel amasó una gran riqueza mediante especulaciones con la propiedad judía. Fue su sucesor Jacques Coeur, en un período de dura prueba para el país. Organizó el comercio levantino, explotó las minas e inventó la ciencia de la estadística; creó el sistema impositivo y aprovechó las más ricas fuentes financieras en beneficio de su país. Francia expropió la riqueza de este genio económico y lo premió desterrándolo; murió en una isla griega, pobre y olvidado.

Con el tiempo, el maltratado “prestamista” se convirtió en el respetado y poderoso banquero. Los monarcas participaron en el negocio: Luis XI en Francia, Enrique VII en Inglaterra, Fernando V en España y el emperador Carlos V en todo el mundo. Poco a poco también los gentiles conocieron los secretos del oro. Italia dio el ejemplo; los banqueros lombardos se convirtieron en el arquetipo representado otrora por los judíos. El comercio, la banca, la especulación todo lo que había sido condenado y despreciado, se desarrolló con extraordinaria pompa. En las pequeñas repúblicas se abrieron casas de cambio; a veces los hijos de los banqueros compraban con su oro la mano de princesas reales. Las banderas comerciales compitieron con las enseñas nacionales, y desde sus lagunas Venecia se elevó a las alturas del esplendor oriental. En sus Nozze di Cana, Paolo Veronese presenta a estos principescos mercaderes, tipos sensuales, pero sin la debilidad oriental, huéspedes de monarcas. Todos ellos (los duques de Medici, los despóticos Sforza, que pagaron el rescate de Francisco I, y los genoveses que fundaron Galatz, sobre el Danubio, una casa de cambio en el corazón mismo del Islam) comenzaron con los métodos y con el oro de los judíos. El oro produjo milagros y creó el Renacimiento; y el metal en bruto, adquirido por los comerciantes, se purificó en la retorta del arte para transformarse en las obras maestras de Cellini y D’Arfé.