Back Historia de la estupidez humana
Chapters (59)
  1. IMPRIMIR
  2. elaleph.com
  3. INTRODUCCIÓN
  4. ILA CIENCIA NATURAL DE LA ESTUPIDEZ
  5. IILA VORACIDAD DE MIDAS1.
  6. 2.
  7. 3.
  8. 4.
  9. 5.
  10. 6.
  11. 7.
  12. 8.
  13. 9.
  14. IIIDESPUÉS DE USTED, SEÑOR
  15. 1.
  16. 3.
  17. 4.
  18. 5.
  19. 6.
  20. 7.
  21. 8.
  22. 9.
  23. IVEL ÁRBOL GENEALÓGICO1.
  24. 2.
  25. 3.
  26. 4.
  27. 5.
  28. VLA ESTUPIDEZ DEL BUROCRATISMO1.
  29. 2.
  30. 3.
  31. 4.
  32. 5.
  33. 6.
  34. 7.
  35. 8.
  36. VILA ESTUPIDEZ DE LA JUSTICIA1.
  37. 2.
  38. 3.
  39. 4.
  40. 5.
  41. VIILA ESTUPIDEZ DE LA DUDA1.
  42. 2.
  43. 3.
  44. 4.
  45. VIIIMITO Y ENSUEÑO1.
  46. 2.
  47. 3.
  48. 4.
  49. 5.
  50. IXLOCURA ERÓTICA1.
  51. 2.
  52. 3.
  53. 4.
  54. 5.
  55. 6.
  56. XEL FIN DE LA ESTUPIDEZ1.
  57. 2.
  58. 3.
  59. FIN… peroLA ESTUPIDEZ HUMANA NO TIENE FIN

Los profetas y las profetisas de estas extrañas sectas tuvieron innumerables predecesores y sucesores. Veinte años antes de la exterminación de los multiplicantes, existió una secta llamada Buttlarsche Rotte (la banda Buttlar), encabezada por Eva Margarita von Buttlar, mujer de buena familia, que a la edad de quince años contrajo matrimonio con Jean de Vesias, maestro de pajes en la corte de los duques de Sajonia. En colaboración con un confuso teólogo, llamado Justus Gottfried Winter, y con un poetastro de nombre Appenzeller-Leander, inventó una nueva religión, cuyo objetivo era la creación (o más bien recreación) de un ser primigenio, bisexual e inmaculado. La secta sólo tenía un objetivo real: satisfacer los apetitos sexuales de los fundadores. Tal era el propósito franco o secreto de tan extrañaos mesías como Rosenfeld, de Berlín (1718-1781), que organizó un harén de siete muchachas, con el fin de “romper los siete sellos del Libro de la Vida”; del inglés Henry James Prince y Pigott, que fundó la “Secta del Amor”, y el “Refugio de Amor”; del arzobispo Kowalski, cuya extraña fe floreció en Polonia hasta que, en 1928, fue encarcelado. Hubo muchos otros… y algunos de ellos desarrollan sus actividades en nuestros días. La folie erotique que los aquejaba aprovechó la profunda estupidez de sus adeptos y víctimas masculinos y femeninos.

Los adamitas duraron mucho tiempo. La secta original estaba encabezada por cierto Prodicus; sus miembros asistían desnudos al servicio divino. Explicaban esa actitud diciendo que la virtud era real sólo cuando no faltaban las tentaciones. Se declaraban contra todos los placeres de los sentidos, pero aparentemente el dogma era puramente teórico, pues cedían con frecuencia a las tentaciones de que estaban rodeados. Rudolf Quanter, en su obra La mujer en las religiones de las naciones, declara que el culto de esta secta “no era mucho mejor que las orgías en los templos de Astarté”. La secta desapareció pronto, pero los principios sobrevivieron durante siglos. Bajo diferentes formas, aparecieron en otras épocas y lugares. A veces sus adeptos se denominaban “Hermanos y Hermanas del Espíritu Libre”, o Picards, Marocanes, Tirelupins, o Nicolaites. A mediados del siglo XIX fue preciso llamar a las tropas para que intervinieran en el distrito de Chrudim, en Bohemia, contra un grupo de sectarios adamitas, dirigidos por un intrépido tejedor ambulante, llamado Pelzmann. Durante la primera década del siglo XX apareció en los Estados Unidos un matrimonio Sharp; ambos cónyuges representaron los papeles de Adán y de Eva, en un sincero esfuerzo por restablecer el Paraíso en la tierra de acuerdo con la tradición legada por sus predecesores adamitas.