Back Historia de la estupidez humana
Chapters (59)
  1. IMPRIMIR
  2. elaleph.com
  3. INTRODUCCIÓN
  4. ILA CIENCIA NATURAL DE LA ESTUPIDEZ
  5. IILA VORACIDAD DE MIDAS1.
  6. 2.
  7. 3.
  8. 4.
  9. 5.
  10. 6.
  11. 7.
  12. 8.
  13. 9.
  14. IIIDESPUÉS DE USTED, SEÑOR
  15. 1.
  16. 3.
  17. 4.
  18. 5.
  19. 6.
  20. 7.
  21. 8.
  22. 9.
  23. IVEL ÁRBOL GENEALÓGICO1.
  24. 2.
  25. 3.
  26. 4.
  27. 5.
  28. VLA ESTUPIDEZ DEL BUROCRATISMO1.
  29. 2.
  30. 3.
  31. 4.
  32. 5.
  33. 6.
  34. 7.
  35. 8.
  36. VILA ESTUPIDEZ DE LA JUSTICIA1.
  37. 2.
  38. 3.
  39. 4.
  40. 5.
  41. VIILA ESTUPIDEZ DE LA DUDA1.
  42. 2.
  43. 3.
  44. 4.
  45. VIIIMITO Y ENSUEÑO1.
  46. 2.
  47. 3.
  48. 4.
  49. 5.
  50. IXLOCURA ERÓTICA1.
  51. 2.
  52. 3.
  53. 4.
  54. 5.
  55. 6.
  56. XEL FIN DE LA ESTUPIDEZ1.
  57. 2.
  58. 3.
  59. FIN… peroLA ESTUPIDEZ HUMANA NO TIENE FIN

El culto de la desnudez a veces adoptaba formas más refinadas y más astutas. La secta Mucker de Koenisberg, fue organizada por dos hombres llamados Ebels y Diestel, a principios del siglo pasado. Esta extraña organización alcanzó gran éxito en los círculos aristocráticos del nordeste de Alemania. La teoría de sus dogmas fue tomada de los escritos del poeta místico Johann Heinrich Schónherr, pero en realidad se trataba de una estúpida mezcla de insensateces disfrazadas de profunda sabiduría (Tiefsinn). De todos modos, esa dosis de tontería no fue obstáculo para el desarrollo del grupo. Ebels era hombre de gran prestancia física; la forma de su religión resultaba tentadora y atractiva, y de gran poder sugestivo sobre los espíritus inclinados a la piedad soñadora; la mayoría de sus adeptos eran individuos que secretamente habían estado reprimiendo sus deseos sexuales. Ebels, en quien los miembros de la secta veían al “Hijo del Hombre” (es decir, una reencarnación de Jesús) tenía tres mujeres. La primera (la menos respetada y la de menor jerarquía) era su esposa legal. En la compleja terminología de la secta, se la llamaba la “Envoltura”. La seguía Emilie von Schroetter, la “Naturaleza de las Sombras”; y la de mayor jerarquía era su “primera esposa en el espíritu”, Ida von Groeben, que llevaba el bello nombre de “Naturaleza de la Luz”. De tiempo en tiempo cada uno de los miembros de la secta debía confesar sus pecados a estas mujeres, arrodillándose humildemente a los pies de la dama confesora (naturalmente, la mayoría de los pecados era de carácter sexual).

“Cuanto más se hablaba de todas estas cosas”, escribió el doctor Sachs, de Koenigsberg, que había pertenecido al núcleo principal, pero que abandonó la secta y fue uno de los testigos de la acusación en el proceso que se siguió a los Mucker, “y cuanto más groseras eran las expresiones utilizadas, más exaltados elogios se recibían, y más rápidamente se avanzaba por el camino de la santificación. Pero si la confesión no era importante; es decir, si los pecados no eran muy graves, se recibían severos reproches, y se acusaba al sujeto de «aferrarse a sus pecados», de traficar con el demonio, de no ser ni blanco ni negro… Si se obtenía la confesión, se daba gracias a Dios, que se sentía complacido”.