Chapters (59)
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- INTRODUCCIÓN
- ILA CIENCIA NATURAL DE LA ESTUPIDEZ
- IILA VORACIDAD DE MIDAS1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- 7.
- 8.
- 9.
- IIIDESPUÉS DE USTED, SEÑOR
- 1.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- 7.
- 8.
- 9.
- IVEL ÁRBOL GENEALÓGICO1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- VLA ESTUPIDEZ DEL BUROCRATISMO1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- 7.
- 8.
- VILA ESTUPIDEZ DE LA JUSTICIA1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- VIILA ESTUPIDEZ DE LA DUDA1.
- 2.
- 3.
- 4.
- VIIIMITO Y ENSUEÑO1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- IXLOCURA ERÓTICA1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- XEL FIN DE LA ESTUPIDEZ1.
- 2.
- 3.
- FIN… peroLA ESTUPIDEZ HUMANA NO TIENE FIN
Uno de los profetas de la lujuria, Dulcinius, que vivió en el siglo XIV, dividió la historia en tres períodos. Durante el primero- hasta el nacimiento de Cristo-, Dios gobernó el mundo. En el segundo- desde Cristo hasta el año 1300-, Jesús fue el amo espiritual de la humanidad. Pero después, el Espíritu Santo siguió al Padre y al hijo; y el Espíritu Santo se hallaba representado por Dulcinius. En su reino, la disipación sexual no era un pecado. El profeta, que había reunido seis mil adeptos, tuvo mal fin; el Papa Clemente IV lo excomulgó, fue detenido junto con su esposa, y ambos fueron muertos en la rueda y quemados luego.
Algunas sectas- por ejemplo, los Euquitas- convirtieron al acto sexual en parte de su ritual religioso. Los Euquitas asesinaban a los niños engendrados en estas orgías, recogían la sangre de los infantes y quemaban los cuerpos en una hoguera; luego, se mezclaban las cenizas con la sangre recogida, y se preparaba un horrible brebaje. (Osellus, que relata la ceremonia, agrega que el propósito del asesinato de los inocentes era “destruir el sello adherido fuertemente al alma humana y evitada por los demonios del mal, para que dichos demonios pudieran entrar sin inconveniente en los cuerpos, y concertarse libremente con ellos.”)
Los Bogomils, muy activos en Francia, permitían también la relación promiscua de los sexos. Afirmase que los Fraticelli practicaban orgías similares. Bozovius afirma que “los niños nacidos de esas relaciones eran arrojados de unos a otros, en el círculo de los sectarios, hasta que perecían”.
En 1723 la policía de Montpellier cayó sobre el refugio de una secta consagrada casi exclusivamente a los placeres sexuales. Se llamaban los “multiplicantes”, y sus orgías solían prolongarse desde el sábado por la noche hasta el lunes por la mañana. Esta secta reconocía por lo menos la institución del matrimonio… pero sujeta a ciertas modificaciones. Dichos matrimonios, bendecidos por el profeta de la secta, unían a los cónyuges por el término de veinticuatro horas, y debían ser consumados en un lecho especial, bajo la mirada vigilante de tres testigos. Los “multiplicantes” fueron tratados duramente por las autoridades. Los jefes fueron ahorcados, los hombres sentenciados a galera perpetua, y a las mujeres se les afeitó la cabeza y se las encerró en conventos.