Back Historia de la estupidez humana Save as PDF
Chapters (59)
  1. IMPRIMIR
  2. elaleph.com
  3. INTRODUCCIÓN
  4. ILA CIENCIA NATURAL DE LA ESTUPIDEZ
  5. IILA VORACIDAD DE MIDAS1.
  6. 2.
  7. 3.
  8. 4.
  9. 5.
  10. 6.
  11. 7.
  12. 8.
  13. 9.
  14. IIIDESPUÉS DE USTED, SEÑOR
  15. 1.
  16. 3.
  17. 4.
  18. 5.
  19. 6.
  20. 7.
  21. 8.
  22. 9.
  23. IVEL ÁRBOL GENEALÓGICO1.
  24. 2.
  25. 3.
  26. 4.
  27. 5.
  28. VLA ESTUPIDEZ DEL BUROCRATISMO1.
  29. 2.
  30. 3.
  31. 4.
  32. 5.
  33. 6.
  34. 7.
  35. 8.
  36. VILA ESTUPIDEZ DE LA JUSTICIA1.
  37. 2.
  38. 3.
  39. 4.
  40. 5.
  41. VIILA ESTUPIDEZ DE LA DUDA1.
  42. 2.
  43. 3.
  44. 4.
  45. VIIIMITO Y ENSUEÑO1.
  46. 2.
  47. 3.
  48. 4.
  49. 5.
  50. IXLOCURA ERÓTICA1.
  51. 2.
  52. 3.
  53. 4.
  54. 5.
  55. 6.
  56. XEL FIN DE LA ESTUPIDEZ1.
  57. 2.
  58. 3.
  59. FIN… peroLA ESTUPIDEZ HUMANA NO TIENE FIN

Otras sectas fueron tal vez menos radicales, pero los principios esenciales eran los mismos. Está el caso de los “rusos errantes”, que afirmaban que el mundo estaba en poder del demonio; por lo tanto, carecía de importancia evitar el pecado. Por el contrario, todo estaba permitido… incluso el crimen, el robo o el asesinato. Una primitiva secta cristiana, fundada por Carpócrates de Alejandría, declaró que los seres humanos de este mundo se hallaban permanentemente en poder de demonios malignos. De modo que mucho mejor era conciliarlos viviendo en la disipación… y, por supuesto, las mujeres debían ceder francamente a las exigencias masculinas. La secta de Carpócrates fue una de las primeras en abolir el matrimonio; por principio, todas las mujeres eran compartidas por todos los hombres de la comunidad.

Durante los siglos posteriores no faltaron imitadores que profesaron las mismas creencias y siguieron las mismas prácticas. Los Paterniani o Venustiani afirmaban que Dios y Satán compartían la responsabilidad de la creación de la humanidad. Dios era responsable de la parte superior de nuestro cuerpo; y el diablo, de la parte inferior. De ello se deducía naturalmente que los “órganos satánicos” del hombre debían ser aplicados al “trabajo del Diablo”.

En el siglo XIV, los Lothardi concibieron un dogma más particular aún. Afirmaron que los hombres debían llevar una vida moral… mientras estuvieran al nivel del suelo. Pero a la profundidad de tres elles (un elle equivalía a siete décimos de yarda) las normas morales perdían validez. Por consiguiente, se reunían en recintos subterráneos, donde realizaban terribles orgías: salvajes flagelaciones, toda clase de perversiones sexuales, asesinatos y suicidios.

Los Lothardi se caracterizaron por lo extremado de sus puntos de vista y por sus retorcidos razonamientos. Pero muchas sectas aceptaron y aprobaron el pecado y la perversión por otras razones de carácter general. Argüían que, al hombre santificado por la fe, el mal no podía hacerle ningún daño; ninguna aberración de la carne podía manchar el ropaje del alma purificada por la fe auténtica. Hace siete siglos, los Beghardi representaron este punto de vista en Alemania; en nuestro propio siglo, fue también el concepto afirmado por los Shakury y los Pryguny de Rusia.