Chapters (59)
- IMPRIMIR
- elaleph.com
- INTRODUCCIÓN
- ILA CIENCIA NATURAL DE LA ESTUPIDEZ
- IILA VORACIDAD DE MIDAS1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- 7.
- 8.
- 9.
- IIIDESPUÉS DE USTED, SEÑOR
- 1.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- 7.
- 8.
- 9.
- IVEL ÁRBOL GENEALÓGICO1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- VLA ESTUPIDEZ DEL BUROCRATISMO1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- 7.
- 8.
- VILA ESTUPIDEZ DE LA JUSTICIA1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- VIILA ESTUPIDEZ DE LA DUDA1.
- 2.
- 3.
- 4.
- VIIIMITO Y ENSUEÑO1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- IXLOCURA ERÓTICA1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- XEL FIN DE LA ESTUPIDEZ1.
- 2.
- 3.
- FIN… peroLA ESTUPIDEZ HUMANA NO TIENE FIN
El conde Ottingen, enviado del emperador Leopoldo I, se reunió con los embajadores del Sultán en un lugar denominado Zalankemen, Hungría oriental. En el acto de desmontar, ambos grupos se vigilaban con ojos de lince, pues quien tocaba primero el suelo debía realizar una humilde reverencia frente al otro, todavía sentado en su montura. El conde austríaco era viejo y corpulento, y no estaba en condiciones de desmontar de un salto. Mientras forcejeaba por bajar del caballo, los representantes turcos permanecieron en la misma postura, con un pie en el estribo. Finalmente, el conde logró llegar al suelo… y en el mismo instante los turcos también tocaron tierra.
La planta del pie no era la única parte del cuerpo que desempeñaba un papel importante en la diplomacia; también era preciso vigilar otra región del cuerpo, ubicada en un lugar muy diferente. La tradición afirmaba que quien se sentaba primero adquiría preeminencia. En la conferencia de paz de Karlowac, se aplicó una ingeniosa idea con el fin de satisfacer los escrúpulos de precedencia de los representantes austrohúngaros, turcos, polacos y venecianos. Se construyó un salón circular, formado por una sola cámara, con una mesa redonda en el medio. El pabellón de madera tenía cuatro puertas, y las tiendas de los enviados estaban frente a las cuatro entradas. A una señal convenida los embajadores abandonaban simultáneamente sus respectivas tiendas, abrían con estricta precisión la puerta que correspondía a cada uno y se sentaban en el mismo instante en los respectivos sillones. De ese modo, ninguno reconocía preeminencia a los demás, y se salvaguardaba la dignidad de las cuatro potencias.
Un problema semejante inspiró la misma solución a John o’Groat o por lo menos, así lo afirma la leyenda. John o’Groat (o Jan Groot) fue de Holanda a Escocia con sus dos hermanos, durante el reinado de Jacobo IV, y se estableció sobre la costa nordeste de Escocia. Con el tiempo, los o’Groat prosperaron, y su número aumentó; al cabo, se contaban ocho familias del mismo nombre. Una vez por año se reunían en la casa construida por el fundador de la familia; pero llegó el momento en que se planteó el espinoso problema de la precedencia, y John o’Groat prometió que la próxima vez que acudieran todos quedarían satisfechos. Construyó una sala de forma octogonal, con una puerta en cada uno de los lados, y en el centro del recinto colocó una mesa también octogonal. Y esta construcción en las proximidades de Duncansby Head fue llamada después la “casa de John o’Groat”.