Back Historia de la estupidez humana
Chapters (59)
  1. IMPRIMIR
  2. elaleph.com
  3. INTRODUCCIÓN
  4. ILA CIENCIA NATURAL DE LA ESTUPIDEZ
  5. IILA VORACIDAD DE MIDAS1.
  6. 2.
  7. 3.
  8. 4.
  9. 5.
  10. 6.
  11. 7.
  12. 8.
  13. 9.
  14. IIIDESPUÉS DE USTED, SEÑOR
  15. 1.
  16. 3.
  17. 4.
  18. 5.
  19. 6.
  20. 7.
  21. 8.
  22. 9.
  23. IVEL ÁRBOL GENEALÓGICO1.
  24. 2.
  25. 3.
  26. 4.
  27. 5.
  28. VLA ESTUPIDEZ DEL BUROCRATISMO1.
  29. 2.
  30. 3.
  31. 4.
  32. 5.
  33. 6.
  34. 7.
  35. 8.
  36. VILA ESTUPIDEZ DE LA JUSTICIA1.
  37. 2.
  38. 3.
  39. 4.
  40. 5.
  41. VIILA ESTUPIDEZ DE LA DUDA1.
  42. 2.
  43. 3.
  44. 4.
  45. VIIIMITO Y ENSUEÑO1.
  46. 2.
  47. 3.
  48. 4.
  49. 5.
  50. IXLOCURA ERÓTICA1.
  51. 2.
  52. 3.
  53. 4.
  54. 5.
  55. 6.
  56. XEL FIN DE LA ESTUPIDEZ1.
  57. 2.
  58. 3.
  59. FIN… peroLA ESTUPIDEZ HUMANA NO TIENE FIN

Al estudiar estos detalles, se advierte cuán difícil fue sin duda la vida de un diplomático. No es de extrañar, entonces, que todavía en la década de 1950, el señor Marcus Cheke, vicemariscal del servicio diplomático de Su Majestad, tuviera que componer una guía especial de las cortesías que necesitan desplegar los jóvenes diplomáticos británicos; para lo cual creó un mítico John Bull que va a Mauritania como tercer secretario del embajador de Su Majestad, Sir Henry Sello (como se ve, aquí aún los nombres tienen carácter burocrático). El pobre y juvenil John Bull comete una gaffe tras otra, y se ve superado y desbordado por el tercer secretario de la embajada de Holanda, un hombre mucho más experimentado. Este último vive sus días como un perfecto diplomático:

“Almuerza con un banquero, toma cóctels en alguna de las legaciones, cena con un diputado, pasa la velada en casa de una dama que es amiga intima del Ministro de Finanzas”

Parece un programa muy divertido, aunque cabe su poner que el tercer secretario dedica muy poco tiempo al trabajo de la oficina. El señor Cheke da buenos consejos sobre la conducta en las comidas oficiales, recepciones, fiestas, partidas de bridge “en la casa de un extranjero”, relaciones con la prensa, y aún funerales:

“Muchas conexiones políticas muy interesantes han sido establecidas por el jefe de una misión extranjera en el curso de un convulsivo apretón de manos mientras desfilaba el cortejo fúnebre, y se han consolidado ofreciendo a esa relación reciente trasladarla a su casa desde el cementerio, en el coche del embajador.”

Duda: ¿Qué ocurre si la persona que es una “conexión política muy interesante” a) está demasiado abrumada por el dolor para estrechar manos, convulsivamente o de cualquier otro modo, o b) tiene su propio automóvil?

Es posible que para el joven John Bull la etiqueta sea menos rígida y la precedencia menos imperativa; pero sus antecesores en la diplomacia necesitaban estar constantemente en guardia, pues no podían prever cuándo darían el paso en falso que podía significar una vergonzosa caída. Por eso estaban siempre inquietos, siempre alertas, ocupados en librar eterna guerra de guerrillas sobre privilegios y precedencias.