Back Historia de la estupidez humana Save as PDF
Chapters (59)
  1. IMPRIMIR
  2. elaleph.com
  3. INTRODUCCIÓN
  4. ILA CIENCIA NATURAL DE LA ESTUPIDEZ
  5. IILA VORACIDAD DE MIDAS1.
  6. 2.
  7. 3.
  8. 4.
  9. 5.
  10. 6.
  11. 7.
  12. 8.
  13. 9.
  14. IIIDESPUÉS DE USTED, SEÑOR
  15. 1.
  16. 3.
  17. 4.
  18. 5.
  19. 6.
  20. 7.
  21. 8.
  22. 9.
  23. IVEL ÁRBOL GENEALÓGICO1.
  24. 2.
  25. 3.
  26. 4.
  27. 5.
  28. VLA ESTUPIDEZ DEL BUROCRATISMO1.
  29. 2.
  30. 3.
  31. 4.
  32. 5.
  33. 6.
  34. 7.
  35. 8.
  36. VILA ESTUPIDEZ DE LA JUSTICIA1.
  37. 2.
  38. 3.
  39. 4.
  40. 5.
  41. VIILA ESTUPIDEZ DE LA DUDA1.
  42. 2.
  43. 3.
  44. 4.
  45. VIIIMITO Y ENSUEÑO1.
  46. 2.
  47. 3.
  48. 4.
  49. 5.
  50. IXLOCURA ERÓTICA1.
  51. 2.
  52. 3.
  53. 4.
  54. 5.
  55. 6.
  56. XEL FIN DE LA ESTUPIDEZ1.
  57. 2.
  58. 3.
  59. FIN… peroLA ESTUPIDEZ HUMANA NO TIENE FIN

En 1761, el conde Podstaski participó en la elección del obispo de Passau, en carácter de representante del emperador. No se trataba de una ceremonia eclesiástica, sino civil; el emperador, en su condición de señor, otorgaba las propiedades episcopales al nuevo obispo, Clemens, príncipe real de la casa de Sajonia. Se trataba de una brillante y memorable ocasión.

Pero desde el principio mismo se produjo un lamentable choque entre el enviado imperial y el capítulo de Passau. El conde señaló el caso de una ceremonia similar, realizada en 1723, y exigió que los dos canónigos designados para recibirlo, rodeados por todo el séquito episcopal, lo esperaran al pie de la primera escalera, y que la misma escolta ceremonial lo acompañara mientras subía la segunda escalera, hasta el salón donde se realizaba la ceremonia de investidura. Por su parte, el maestro de ceremonias del capítulo presentó al conde un antecedente aún más antiguo, que se remontaba a 1680; de acuerdo con este último, los dos canónigos no estaban obligados a recibir al enviado imperial al pie del primer tramo de escaleras, sino en el descanso entre el primer tramo y el segundo. Debido al apremio de tiempo, el conde se vio obligado a ceder, pero aclaró terminantemente que se reservaba sus derechos y que no consideraba la emergencia como precedente para el futuro.

Tuvo mucho más éxito cuando se discutió la disposición de los asientos. Durante la elección se sentó bajo un baldaquín negro, sobre un sillón cubierto de paño negro. Cuando el capítulo lo llamó, su sillón se distinguía de los ocupados por los canónigos gracias a un ribete dorado. Durante el banquete de celebración el sillón que ocupaba estaba forrado de terciopelo rojo. Bebió a la salud del emperador en un vaso de cristal servido en bandeja de oro; en cambio, brindó por el capítulo y por sus miembros en un vaso común; a su vez, el nuevo obispo bebió a la salud del conde en un vaso con tapa de plata.

Tampoco omite el conde la descripción de su ubicación en la mesa del Consejo. Los canónigos, a dextro latere, se hallaban cerca de la mesa; los que estaban a la izquierda retiraron sus sillas para que el enviado imperial pudiera llegar a la mesa con toda dignidad y seguridad.