Contents ( 3)
—Beber.
—¿Ha venido en coche?
—Me trajeron los del grupo. No crea que he venido por verle —contestó ella mirándole.
—¿No?
—No sea tan presumido —replicó ella sacudiéndose una mota imaginaria de su chaqueta roja.
Llevaba una blusa de seda naranja y vaqueros desteñidos deshilachados en los tobillos. Calzaba unos mocasines negros de ante y no lucía joyas. Ni siquiera la alianza.
—Me gusta ir a sitios nuevos. Como mi vida es tan aburrida, esto me resulta una novedad —añadió mirando el local.
—Pobrecilla.
Ella enarcó una ceja torciendo el gesto. Gordon cambió el peso de un pie a otro y dijo que la esperaba en los escalones. Lorna asintió con la cabeza distraídamente.
—¿Lleva todo el día bebiendo?
—¿Le da envidia?
—Yo ese estado lo conozco bastante bien —replicó Rebus encogiéndose de hombros—. ¿Qué le parece el Oxford? —añadió volviéndose.
Ella arrugó la nariz.
—Muy en sintonía con usted.
—¿Y eso es malo o bueno?
—Pues no lo sé —contestó ella mirándole a la cara—. Advierto en usted algo oscuro.
—Será la cerveza.
—Hablo en serio. Tenga en cuenta que todos venimos de la oscuridad y dormimos por la noche por rehuir ese hecho. Seguro que usted tiene problemas de sueño, ¿a que sí? —Rebus no contestó y el rostro de ella se animó—.Todos regresaremos un día a la oscuridad cuando se apague el sol —añadió con ojos risueños—. «Aunque mi alma caiga en la oscuridad me alzaré en plena luz.»
—¿Es un poema?
Ella asintió.
—Pero he olvidado cómo sigue.
Se abrió la puerta y aparecieron dos caras expectantes: Grant Hood y Ellen Wylie. Hood parecía con ánimo de tomarse una copa pero no pasó de la puerta. Wylie, al ver a Rebus, le hizo seña de que saliera.
—Vuelvo enseguida —dijo a Lorna Grieve tocándole el brazo.
Se abrió paso hasta la salida; el aire de la noche era fresco y respiró profundamente varias veces.
—Perdone que le molestemos —dijo Wylie.
—Supongo que habréis venido por algo concreto —dijo él.
Comenzaba a formarse hielo en las alcantarillas y los coches aparcados en un lado de la estrecha calle tenían escarcha en el parabrisas. El cielo se cubrió de nubes mientras hablaban.
—Hemos ido a ver a Jack Kirkwall —dijo Hood.
—¿Y qué?
—Nos ha dicho que le conoce a usted —añadió Wylie.
—Por un caso de hace años.
Hood y Wylie cruzaron una mirada.
—Cuéntaselo tú —dijo Hood.
Wylie le explicó lo que les había dicho Kirkwall y Rebus quedó pensativo.
—Me siento halagado —dijo al fin. —Nos dijo que usted nos explicaría quién era el señor Importante.
Rebus asintió:
—Así era como le llamaban los de DIC. No es muy original.
—¿Realmente lo era? —inquirió Hood.
Rebus asintió y se apartó para dar paso a una pareja que entraba al bar. La cantante actuaba otra vez y a través de la ventana cerrada del salón trasero llegaba su voz. «Vuelvo a pensar en cosas que había dejado atrás.»
—Se llamaba Callan. Bryce Callan.
—¿No era Big Ger Cafferty quien controlaba Edimburgo?