Back En la oscuridad Save as PDF
Contents ( 3)
  1. PRIMERA PARTE
  2. SEGUNDA PARTE
  3. TERCERA PARTE

—Comprendo sus sospechas, inspector —añadió Seona Grieve—, pero de haber querido, habría podido presentar mi candidatura sin que a Roddy le importase. No necesitaba matarle para ello.

—Sí, pero el caso es que él ha muerto y usted está aquí.

—Aquí estoy —repitió ella.

—Con el apoyo de todo el partido —añadió Joe Banks—. Por tanto, si piensan hacer alguna imputación...

—Únicamente quieren descubrir quién mató a Roddy, ¿no es eso, inspector? —dijo Seona Grieve.

—Entonces, estamos aún del mismo lado, ¿no?

Rebus asintió otra vez con la cabeza, pero vio por la expresión de Jo Banks que no se quedaba muy convencida.

Cuando llegó Hall con el café en una bandeja Seona Grieve preguntó si hacían progresos en la investigación y Linford respondió con la palabrería habitual de que «seguían pistas» y que «aún no habían concluido las indagaciones», pero, pese a sus esfuerzos, las explicaciones no les parecieron muy convincentes. Seona Grieve cruzó una mirada con Rebus y ladeó la cabeza como dándole a entender lo que pensaba y se volvió hacia Linford para interrumpirle.

—Inspector, me da la impresión de que han avanzado muy poco.

—Van dando palos de ciego —añadió Jo Banks.

—En cualquier caso, confiamos en que... —comenzó a replicar Linford.

—Ah, sí claro. Ya veo que rebosa confianza. Por eso han venido aquí. Inspector Linford, yo soy profesora y he visto muchos alumnos que, igual que usted, acaban los estudios convencidos en lo más profundo de su ser de que podrán hacer lo que se han propuesto. Muchos se desengañan enseguida. Pero usted... —añadió esgrimiendo un dedo antes de volverse hacia Rebus, que soplaba el café para enfriarlo— a diferencia del inspector Rebus...

—¿Qué? —inquirió Linford.

—El inspector Rebus ya no confía demasiado en nada. ¿No es verdad? —Rebus siguió soplando el café sin contestar—. El inspector Rebus está harto y desengañado de casi todo. Weltscbmerz. ¿Sabe lo que es, inspector?

—Creo que comí un poco la última vez que estuve en el extranjero —replicó Rebus.

—Cansado del mundo —añadió ella con una sonrisa de conmiseración.

—Pesimismo —agregó Hall.

—Usted no vota, ¿verdad, inspector? —prosiguió Seona Grieve—. Lo encuentra absurdo.

—Yo estoy a favor de los planes de creación de empleo —replicó Rebus, y Jo Banks lanzó una especie de silbido al tiempo que Hall emitía un bufido campechano—. Pero hay algo que no acabo de entender. ¿A quién recurro: al miembro del Parlamento escocés, al miembro del Parlamento escocés en la lista, al miembro del Parlamento por circunscripción o tal vez al diputado al parlamentario europeo? Eso es lo que quiero decir con creación de empleo.

—Yo no sé para qué me molesto —dijo Seona Grieve con voz queda cruzando las manos en el regazo.

—Porque es lo lógico —comentó Jo Banks tocándole la mano.

Seona Grieve miró a Rebus con lágrimas en los ojos y él desvió la mirada.

—Tal vez no sea el momento más adecuado —añadió—, pero usted nos informó de que su marido no bebía y tengo entendido que en cierto momento de su vida tuvo problemas con la bebida.