Chapters (46)
«Atención, Ford Sierra Cossworth negro, conducido probablemente por Jerry Lister. Se le busca para interrogarle en relación con un suceso grave código seis.»
¿Código seis? Siempre andaban cambiando los códigos, salvo el veintiuno, que era auxilio a un agente. En ese momento el código seis correspondía a muerte sospechosa, generalmente homicidio. Llamó a comisaría y le informaron de que la víctima era Nicholas Hughes, asesinado con unas tijeras. La esposa de Lister había encontrado el cadáver al volver a casa. La habían llevado al hospital a causa de la impresión. Siobhan pensó en la noche en que atajó por la estación de Waverley para volver a su casa por culpa de aquellos dos tipos en un Sierra negro, uno de los cuales le dijo al otro: «Es una lesbiana, Jerry». Ahora un tal Jerry huía en un Sierra negro.
Ella, por intentar darles esquinazo, acabó enredada en el suicidio de un mendigo.
Cuanto más lo pensaba, menos podía dejar de considerar...
36
Watson estaba al borde del infarto.
—Pero vamos a ver, ¿de quién fue la idea de que siguiera los pasos de Barry Hutton?
—El inspector Linford lo hizo por iniciativa propia, señor.
—¿Por qué será, me pregunto, que yo veo su pringosa marca de fábrica en toda esta historia?
Era sábado por la mañana y estaban en el despacho del Granjero, donde Rebus ya había entrado nervioso porque tenía un argumento pero no creía que Watson lo aceptara.
—¿Ha visto la nota? —prosiguió éste—: «Rebus sabía que estaba allí». ¡Es tremendo!
Tanto apretaba Rebus las mandíbulas que le dolían los carrillos.
—¿Qué dice el ayudante del jefe de policía? —preguntó.
—Exige una investigación. A usted le suspenderán de empleo, desde luego.
—De ese modo dejo de estorbarle hasta que se jubile.
En vez de replicar, el comisario golpeó la mesa con la palma de las manos y Rebus aprovechó.
—Tenemos la descripción del hombre visto en Holyrood la noche en que asesinaron a Grieve. A ello hay que añadir el hecho de que es cliente de Bellman's y que seguramente podríamos pillarlo. En Bellman's no vamos a sacar nada; es la clase de pub en el que cada uno va a lo suyo, pero tengo confidentes en Leith. Se trata de localizar a un tipo duro, un cliente habitual de ese pub. Yo creo que con unos cuantos agentes...
—Linford dice que fue usted.
—Ya lo sé, señor, pero con todo respeto...
—¿Qué pensarían si le encargo a usted del caso?
El Granjero parecía de pronto muy cansado, abrumado por el trabajo.
—No le pido que me encargue de él —dijo Rebus—. Sólo que me deje ir a Leith a hacer algunas pesquisas. Sólo eso. Deme la oportunidad de poner a salvo mi reputación cuando menos.