Back En la oscuridad Save as PDF
Chapters (46)
  1. PRIMERA PARTE
  2. 1
  3. 2
  4. 3
  5. 4
  6. 5
  7. 6
  8. 7
  9. 8
  10. 9
  11. 10
  12. 11
  13. 12
  14. 13
  15. 14
  16. 15
  17. SEGUNDA PARTE
  18. 16
  19. 17
  20. 18
  21. 19
  22. 20
  23. 21
  24. 22
  25. 23
  26. 24
  27. 25
  28. 26
  29. 27
  30. 28
  31. TERCERA PARTE
  32. 29
  33. 30
  34. 31
  35. 32
  36. 33
  37. 34
  38. 35
  39. 36
  40. 37
  41. 38
  42. 39
  43. 40
  44. 41
  45. 42
  46. AGRADECIMIENTOS

¿Tendría algo que ocultar? Era gracioso cómo hasta los curas sudaban cuando se las veían con un poli. Pero aquel tipo... No, no se parecía en nada al de la descripción. De todos modos..., de todos modos...

En el semáforo de Lothian Road vio el Ferrari de Barry Hutton tres coches por delante del suyo. Linford decidió que no tenía nada que perder.

33

Big Ger Cafferty estaba solo aparcado delante del edificio de Rebus en su Jaguar XK8 gris metalizado. Rebus cerró el coche fingiendo no haberlo visto, se dirigió al portal y oyó el zumbido eléctrico del elevalunas del Jaguar.

—He pensado que podíamos dar otra vuelta —oyó decir a Cafferty.

Rebus no hizo caso, abrió el portal y entró. En cuanto se hubo cerrado la puerta tras él se quedó ante la escalera sin saber qué hacer. Volvió a salir a la calle y vio a Cafferty, de pie, apoyado en el Jaguar.

—¿Le gusta mi nuevo coche?

—¿Lo has comprado?

—¿Cree que lo he robado? —replicó Cafferty riendo.

Rebus negó con la cabeza.

—No, es que pensaba que era alquilado, dado que vas a morirte.

—Razón de más para darme un capricho mientras esté vivo.

—¿Y Rab? —preguntó Rebus mirando a su alrededor.

—No he creído que me hiciera falta.

—No sé si sentirme halagado u ofendido.

—¿Por qué? —replicó Cafferty ceñudo.

—Porque hayas venido solo sin un gorila.

—Sí, ya dijo lo mismo la otra noche, que era el momento de darme un puñetazo. Bueno, ¿damos una vuelta?

—¿Conduces bien?

Cafferty volvió a reírse.

—Algo de práctica he perdido, pero pensé que era mejor ir los dos solos.

—¿Para qué?

—Para esa charla pendiente sobre Bryce Callan.

Fueron en dirección este cruzando los antiguos suburbios de Craigmillar y Niddrie, presa ya de los bulldozers.

—Siempre he pensado que ésta era la zona ideal —dijo Cafferty—, con vistas al Arthur's Seat y al castillo de Craigmillar. Para los yuppies será paradisíaco.

—Ya no se les llama yuppies, creo.

—Como he estado una temporada fuera... —replicó Cafferty mirándole.

—Claro.

—Veo que ya no existe la antigua comisaría.

—La han trasladado cerca.

—Dios bendito, cuántos centros comerciales nuevos.

Rebus le explicó que aquello se llamaba The Fort y que no tenía nada que ver con la vieja comisaría de Craigmillar, a la que apodaban Fort Apache. Acababan de cruzar Niddrie y siguieron el indicador de Musselburgh.

—Esto cambia a toda velocidad —comentó Cafferty.

—Y yo envejezco a toda velocidad sentado aquí. ¿Vas a empezar o no?

Cafferty le miró.

—Hace rato que he empezado, lo que pasa es que no escucha.

—¿Qué querías decirme de Callan?

—Que me llamó.

—¿Sabía que estabas fuera?

—Al señor Callan, como a muchos expatriados ricos, le gusta estar al tanto de los asuntos escoceses —contestó Cafferty mirándole de nuevo—. Está algo nervioso, ¿no?