Back Historia de la estupidez humana
Chapters (59)
  1. IMPRIMIR
  2. elaleph.com
  3. INTRODUCCIÓN
  4. ILA CIENCIA NATURAL DE LA ESTUPIDEZ
  5. IILA VORACIDAD DE MIDAS1.
  6. 2.
  7. 3.
  8. 4.
  9. 5.
  10. 6.
  11. 7.
  12. 8.
  13. 9.
  14. IIIDESPUÉS DE USTED, SEÑOR
  15. 1.
  16. 3.
  17. 4.
  18. 5.
  19. 6.
  20. 7.
  21. 8.
  22. 9.
  23. IVEL ÁRBOL GENEALÓGICO1.
  24. 2.
  25. 3.
  26. 4.
  27. 5.
  28. VLA ESTUPIDEZ DEL BUROCRATISMO1.
  29. 2.
  30. 3.
  31. 4.
  32. 5.
  33. 6.
  34. 7.
  35. 8.
  36. VILA ESTUPIDEZ DE LA JUSTICIA1.
  37. 2.
  38. 3.
  39. 4.
  40. 5.
  41. VIILA ESTUPIDEZ DE LA DUDA1.
  42. 2.
  43. 3.
  44. 4.
  45. VIIIMITO Y ENSUEÑO1.
  46. 2.
  47. 3.
  48. 4.
  49. 5.
  50. IXLOCURA ERÓTICA1.
  51. 2.
  52. 3.
  53. 4.
  54. 5.
  55. 6.
  56. XEL FIN DE LA ESTUPIDEZ1.
  57. 2.
  58. 3.
  59. FIN… peroLA ESTUPIDEZ HUMANA NO TIENE FIN

Y ésta es la razón, afirman algunos psicólogos, de que puedan existir seres estúpidos; es decir, de que sea posible la contradicción entre el Homo sapiens y la estupidez. Si el esfuerzo por satisfacer los propios deseos o por expresar la propia voluntad tropieza con resistencias excesivas, dicha resistencia cobra carácter general, e incluye al instrumento fundamental de expresión: el pensamiento.

Quizás esto parezca demasiado retorcido y complejo, pero un ejemplo sencillo servirá de aplicación. Consideremos la estupidez aguda y temporaria que es fruto de la vergüenza. El sentimiento de vergüenza es más intenso y más frecuente durante la pubertad. Arraiga en la sexualidad, y responde al hecho de que la madurez sexual resulta cada vez más evidente. El ego, educado para negar u ocultar esta situación, siente que, sea cual fuere la actitud que adopte (hablar, caminar, etc.) siempre está expresando lo que, precisamente, se le ha enseñado a ocultar. De este modo se crea una situación en virtud de la cual el adolescente no puede expresarse. Es decir, el sujeto no quiere hacerlo. Hay un violento choque entre el deseo y la realización, entre la voluntad y las fuerzas deformadoras. En la mayoría de los casos triunfa la represión. La derrota del deseo y de la voluntad aparece como expresión de “estupidez”. Las risitas de las muchachas; el paso vacilante y torpe de los adolescentes; las extrañas contradicciones de la conducta de aquellas y de éstos, son consecuencia de este conflicto.

Durante el desarrollo del ser humano, el constante esfuerzo por obtener poder, la vergüenza subconsciente ante su propio egocentrismo, y la estupidez aguda y temporaria que esta vergüenza provoca, surgen con caracteres cada vez más destacados. Sea cual fuere el centro de la actividad individual, el hombre aspira a destacarse del resto (ya se trate de jugar a los naipes o de amasar una fortuna). Al mismo tiempo, teme que su intención sea evidente… o demasiado evidente. Procura ocultarla, pero le inquieta la posibilidad de que sus esfuerzos por disimularla fracasen, o de que se frustre su propia ambición. Por eso en muchos casos se abstiene de actuar (estupidez pasiva) o actúa erróneamente (estupidez activa).

Si este sentimiento de vergüenza se torna crónico, también la estupidez se convierte en condición crónica. Con el tiempo, el hombre olvida que su estupidez no es más que un desarrollo secundario; siente como si su condición fuera la de un “estúpido nato”. A medida que la estupidez lo envuelve, y que se resigna a ella, le es cada vez más difícil adquirir conocimientos, y la ignorancia se suma a la estupidez, de modo que un par de anteojeras se agrega al otro.