Chapters (59)
- IMPRIMIR
- elaleph.com
- INTRODUCCIÓN
- ILA CIENCIA NATURAL DE LA ESTUPIDEZ
- IILA VORACIDAD DE MIDAS1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- 7.
- 8.
- 9.
- IIIDESPUÉS DE USTED, SEÑOR
- 1.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- 7.
- 8.
- 9.
- IVEL ÁRBOL GENEALÓGICO1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- VLA ESTUPIDEZ DEL BUROCRATISMO1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- 7.
- 8.
- VILA ESTUPIDEZ DE LA JUSTICIA1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- VIILA ESTUPIDEZ DE LA DUDA1.
- 2.
- 3.
- 4.
- VIIIMITO Y ENSUEÑO1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- IXLOCURA ERÓTICA1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- XEL FIN DE LA ESTUPIDEZ1.
- 2.
- 3.
- FIN… peroLA ESTUPIDEZ HUMANA NO TIENE FIN
La llamada chaise percée merecía el respeto que se le tenía, pues se la construía con la pompa y el lujo apropiados. Catalina de Médicis tenía dos: una forrada de terciopelo azul, y otra de terciopelo rojo. Después de la muerte de su esposo mandó construir otra silla, forrada en terciopelo negro, como expresión de duelo.
Cuando Fernando IV, rey de Nápoles, iba al teatro, un destacamento especial de guardias reales, dirigido por un coronel, lo acompañaba llevando el importante artefacto. Y cada vez que el monarca visitaba el teatro, se repetía el interesante espectáculo: un destacamento de guardias en uniforme de gala, marchaba con antorchas del palacio al teatro, y en el medio iba el augusto trono privado. Por donde pasaba la extraña procesión, los soldados saludaban, y los oficiales se cuadraban en posición de firmes, con la espada desenvainada.
Los problemas extremadamente delicados de precedencia y de jerarquía a menudo exigían las más minuciosas distinciones y obligaban a intervenir a los propios gobernantes. Aun el más insignificante príncipe alemán emitía decretos oficiales destinados a regular la precedencia en la corte. Por ejemplo, Carlos Teodoro, Elector de Pfalz, puso a todos los empleados y servidores relacionados con los establos bajo las órdenes de su Lord Mayordomo del Establo… pero los tutores y los instructores de los nobles pajes también pertenecían a esta categoría: Praeceptores et Professores Philosophiae, dice el texto, de modo que evidentemente el Elector no se refería a los profesores de equitación. Los gentiles filósofos probablemente aceptaron con resignación que su rango en la corte fuera el mismo de los palafreneros y de los cocheros; después de todo, era evidente que los caballos ducales tenían precedencia sobre los vulgares jacos. Pero habrán lamentado lo reducido de sus salarios… y con toda razón. Se pagaba al cochero ducal trescientos guldens anuales, y doscientos cincuenta a su ayudante. Los doce trompeteros de la corte también recibían doscientos cincuenta guldens; pero los professores philosophiae debían contentarse con doscientos guldens. (Sin duda se les tenía tanto respeto como a “Papá Haydn”, a quien el príncipe Esterhazy contrató para dirigir la orquesta ducal lo que seguramente le permitió vivir mejor; pero debió llevar librea, y su contrato incluía una cláusula según la cual debía estar limpio y sobrio “durante las horas de trabajo”. Quizás el grado honorario que Oxford le concedió, ayudó a disipar el amargo regusto que le habrá producido ese tratamiento.)
La compleja trama de la precedencia en la corte merece estudio objetivo. El enfoque más efectivo consiste en examinar el sistema de la corte de Versalles. Estudiemos la circulación de la sangre en este complicado organismo, pues aquí la fiebre de jerarcomanía alcanzó su punto más alto.