Chapters (59)
- IMPRIMIR
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- INTRODUCCIÓN
- ILA CIENCIA NATURAL DE LA ESTUPIDEZ
- IILA VORACIDAD DE MIDAS1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- 7.
- 8.
- 9.
- IIIDESPUÉS DE USTED, SEÑOR
- 1.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- 7.
- 8.
- 9.
- IVEL ÁRBOL GENEALÓGICO1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- VLA ESTUPIDEZ DEL BUROCRATISMO1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- 7.
- 8.
- VILA ESTUPIDEZ DE LA JUSTICIA1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- VIILA ESTUPIDEZ DE LA DUDA1.
- 2.
- 3.
- 4.
- VIIIMITO Y ENSUEÑO1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- IXLOCURA ERÓTICA1.
- 2.
- 3.
- 4.
- 5.
- 6.
- XEL FIN DE LA ESTUPIDEZ1.
- 2.
- 3.
- FIN… peroLA ESTUPIDEZ HUMANA NO TIENE FIN
Antes de ser exilado, Voltaire fue dos veces huésped de la Bastilla. Uno de sus libros fue quemado públicamente, todas sus obras fueron puestas en el Index, y cuando murió se le negó entierro religioso. Beaumarchais fue a parar a la cárcel porque sobornó a un juez llamado Guzmán. Durante su detención escribió una brillante sátira sobre el sistema judicial de su época. Este trabajo le valió un nuevo proceso y la anulación de la sentencia. Pero fue uno de los pocos afortunados.
Schiller, que sufrió bastante la malignidad de los críticos contemporáneos, fue puesto en prisión por el duque de Württemberg, después de escribir Los bandidos. Silvio Pellico, el poeta italiano, fue víctima de la tiranía austríaca, uno de los más estúpidos despliegues de brutalidad de todos los tiempos. Se le arrestó como sospechoso de participación en la conspiración de los carbonarios. Primero fue torturado en las cámaras de plomo de Venecia (de las que Casanova había logrado huir tan ingeniosamente), y posteriormente en las mazmorras de San Michele, en Murano. Su sentencia de muerte fue conmutada, gracias al perdón imperial, y debió soportar un largo período de prisión en una fortaleza. Pasó diez años entre las sombrías murallas de Spielberg, donde escribió su famosa obra Le mie prigioni (Mis prisiones).
Béranger, el “dulce cantor de la revolución” fue encarcelado por los Borbones… primero por tres meses, y luego por seis. También se le aplicaron fuertes multas y, como era muy pobre, debió cumplir una condena doble. Al fin, la Revolución de Julio lo libró de la persecución.
Alejandro Pushkin recibió primero una advertencia, y luego fue castigado por sus superiores del Ministerio de Relaciones Exteriores. Cuando se comprobó que ello no daba ningún resultado, se le quitó el empleo y fue internado en Mijailovo, donde creó Eugenio Onieguin, el gran heraldo del romanticismo europeo. Peor aún fue la suerte de Víctor Hugo. Después del golpe de estado de 1851, Napoleón III- a quien había apodado “Napoleón el pequeño”- lo desterró, y se vio obligado a vivir en el exilio (en Jersey) durante casi veinte años. Heinrich von Kleist, sin duda el más grande dramaturgo alemán, fue arrestado por las fuerzas francesas que ocuparon Berlín, y pasó largos meses en una mazmorra.
Luis Kossuth, el gran jefe revolucionario de Hungría, y también uno de los principales escritores políticos de su época, pasó tres años en una prisión militar de Buda. Pocos son los poetas y escritores húngaros de la primera mitad del siglo XIX que lograron salvarse de la cárcel, dispensada generosamente por la opresión de los Habsburgo.