Back Historia de la estupidez humana Save as PDF
Chapters (59)
  1. IMPRIMIR
  2. elaleph.com
  3. INTRODUCCIÓN
  4. ILA CIENCIA NATURAL DE LA ESTUPIDEZ
  5. IILA VORACIDAD DE MIDAS1.
  6. 2.
  7. 3.
  8. 4.
  9. 5.
  10. 6.
  11. 7.
  12. 8.
  13. 9.
  14. IIIDESPUÉS DE USTED, SEÑOR
  15. 1.
  16. 3.
  17. 4.
  18. 5.
  19. 6.
  20. 7.
  21. 8.
  22. 9.
  23. IVEL ÁRBOL GENEALÓGICO1.
  24. 2.
  25. 3.
  26. 4.
  27. 5.
  28. VLA ESTUPIDEZ DEL BUROCRATISMO1.
  29. 2.
  30. 3.
  31. 4.
  32. 5.
  33. 6.
  34. 7.
  35. 8.
  36. VILA ESTUPIDEZ DE LA JUSTICIA1.
  37. 2.
  38. 3.
  39. 4.
  40. 5.
  41. VIILA ESTUPIDEZ DE LA DUDA1.
  42. 2.
  43. 3.
  44. 4.
  45. VIIIMITO Y ENSUEÑO1.
  46. 2.
  47. 3.
  48. 4.
  49. 5.
  50. IXLOCURA ERÓTICA1.
  51. 2.
  52. 3.
  53. 4.
  54. 5.
  55. 6.
  56. XEL FIN DE LA ESTUPIDEZ1.
  57. 2.
  58. 3.
  59. FIN… peroLA ESTUPIDEZ HUMANA NO TIENE FIN

Los problemas concretos suscitados por la situación jurídica de los perros aparecen en el tercer capítulo. Nos encontramos con perros guardianes, perros de caza y perros rabiosos como personajes de diversos problemas jurídicos. Luego, aparece el hombre de la perrera. Su función no es tan simple como podría creerse. De acuerdo con las antiguas reglas de las corporaciones, el hombre que había cumplido funciones de “perrero” no podía ingresar en una corporación… porque se consideraba que su profesión era “deshonrosa”. Ahora bien, puede ocurrir que un honesto artesano mate un perro. El problema legal es el siguiente: ¿habrá de considerárselo “perrero temporario o profesional”?

Los perros del doctor Klüver incursionaban también en la ley de sucesión. Así, descubrimos que un perro no puede ser considerado propiedad hereditaria, de modo que constituye patrimonio legítimo del viudo o de la viuda. Por otra parte, él o ella tienen derecho a retener el collar si éste es de cuero; pero si es de plata deberá entregarlo a los herederos directos.

El autor repasa y examina una serie de jugosos problemas legales; pero quizás convenga que pasemos a otra de sus obras maestras, la que estudia el caso del niño nacido en una diligencia. Este importante estudio mereció los honores de varias ediciones sucesivas.

El título completo del meduloso trabajo es Kurtzes bedencken über Juristische Frage: Ob eine schwangere Frau, wenn sie wahrend der Reise auf dem Wagen eines Kindes genesen, für selbiges Fuhr

Lohn zu geben gehalten sey (Jena, 1709). (Breve examen del problema jurídico: si una mujer embarazada, que da a luz un niño mientras viaja en una diligencia, está obligada o no a pagar el billete del recién nacido.)

Antes de que el niño nazca en la diligencia, el autor se pregunta si una mujer debe viajar sola. Cita al profesor Beier, de la Universidad de Jena, que se declaraba terminantemente contra tan impropias andanzas, “quia suspectum reddunt pudicitiam”. El doctor Klüver admite también que la modestia y la virtud de una mujer sola pueden resultar sospechosas. Pero descubre una importante circunstancia atenuante: es muy posible, dice, que la dama se vea requerida por asuntos de gravedad, y no pueda evitar el viaje. Y si alguno de sus compañeros de viaje diera pruebas de extremada bajeza y le hiciera proposiciones indecorosas, el buen doctor aconseja a la dama utilizar una frase que dejará aplastado al importuno: “Si realmente me amáis, no tratéis de robarme aquello que precisamente me hace digna del amor.” Para que el efecto sea mayor, la brillante frase aparece citada en francés, palabra por palabra, como si el autor la hubiera leído en algún libro francés de anécdotas (Si vous m’aimez, vous ne songerez pas a me ravir ce qui me rend aimable.)