Back Historia de la estupidez humana Save as PDF
Chapters (59)
  1. IMPRIMIR
  2. elaleph.com
  3. INTRODUCCIÓN
  4. ILA CIENCIA NATURAL DE LA ESTUPIDEZ
  5. IILA VORACIDAD DE MIDAS1.
  6. 2.
  7. 3.
  8. 4.
  9. 5.
  10. 6.
  11. 7.
  12. 8.
  13. 9.
  14. IIIDESPUÉS DE USTED, SEÑOR
  15. 1.
  16. 3.
  17. 4.
  18. 5.
  19. 6.
  20. 7.
  21. 8.
  22. 9.
  23. IVEL ÁRBOL GENEALÓGICO1.
  24. 2.
  25. 3.
  26. 4.
  27. 5.
  28. VLA ESTUPIDEZ DEL BUROCRATISMO1.
  29. 2.
  30. 3.
  31. 4.
  32. 5.
  33. 6.
  34. 7.
  35. 8.
  36. VILA ESTUPIDEZ DE LA JUSTICIA1.
  37. 2.
  38. 3.
  39. 4.
  40. 5.
  41. VIILA ESTUPIDEZ DE LA DUDA1.
  42. 2.
  43. 3.
  44. 4.
  45. VIIIMITO Y ENSUEÑO1.
  46. 2.
  47. 3.
  48. 4.
  49. 5.
  50. IXLOCURA ERÓTICA1.
  51. 2.
  52. 3.
  53. 4.
  54. 5.
  55. 6.
  56. XEL FIN DE LA ESTUPIDEZ1.
  57. 2.
  58. 3.
  59. FIN… peroLA ESTUPIDEZ HUMANA NO TIENE FIN

Hasta qué punto estos placeres eran “innobles” es asunto discutible; pero no cabe duda de que abrieron brecha en el castillo medieval de la folie erotique. La actividad práctica del hombre del Renacimiento prevaleció en todos los terrenos, y si bien la estupidez floreció en muchas otras esferas, los locos por amor fueron mucho más raros. Por supuesto, no desaparecieron completamente; mientras hubo mujeres incapaces de experimentar auténtica pasión y de entregarse generosamente, hubo hombres atormentados por el galanteo irresponsable, por el juego cruel del regateo sexual. En este sentido, ya he citado algunos pasajes de Brantóme, que vivió en el siglo XVI; pero en realidad se trataba de los últimos restos de la época de la caballería.

En el siglo XVII redescubrimos nuestro tema. Pero ahora el Minne se ha afrancesado… su nombre es galanterie (de acuerdo con Montesquieu, superficial y delicada pretensión de amor).

Quizás su escenario más apropiado fue el Palacio Rambouillet, en París. Las precieuses son los personajes de este complicado y vaporoso espectáculo. La adoración de la mujer, extinguida desde la época de la caballería, revivió en la perfumada atmósfera de los grandes salones. De nuevo la mujer subió a su pedestal, aunque ahora trepó por propia iniciativa. Pero tan pronto ocupó ese lugar, exigió el servicio de sus admiradores tan imperiosamente como sus antepasadas. Naturalmente, ya no se trataba de romper lanzas ni de salir a campo abierto; las armas eran las del intelecto y del esprit. La conversación ingeniosa, los cumplimientos bien pensados, los versos pulidos… he ahí los medios necesarios para conquistar los favores de una dama.

Los efectos literarios y los excesos de la precieuse han sido cabalmente explorados por la brillante y devastadora sátira de Moliere. La galanterie de los exclusivos salones no era otra cosa que un galanteo interminable llevado a los extremos de la estupidez, adornado y desarrollado por la moda de la época.