Back Historia de la estupidez humana
Chapters (59)
  1. IMPRIMIR
  2. elaleph.com
  3. INTRODUCCIÓN
  4. ILA CIENCIA NATURAL DE LA ESTUPIDEZ
  5. IILA VORACIDAD DE MIDAS1.
  6. 2.
  7. 3.
  8. 4.
  9. 5.
  10. 6.
  11. 7.
  12. 8.
  13. 9.
  14. IIIDESPUÉS DE USTED, SEÑOR
  15. 1.
  16. 3.
  17. 4.
  18. 5.
  19. 6.
  20. 7.
  21. 8.
  22. 9.
  23. IVEL ÁRBOL GENEALÓGICO1.
  24. 2.
  25. 3.
  26. 4.
  27. 5.
  28. VLA ESTUPIDEZ DEL BUROCRATISMO1.
  29. 2.
  30. 3.
  31. 4.
  32. 5.
  33. 6.
  34. 7.
  35. 8.
  36. VILA ESTUPIDEZ DE LA JUSTICIA1.
  37. 2.
  38. 3.
  39. 4.
  40. 5.
  41. VIILA ESTUPIDEZ DE LA DUDA1.
  42. 2.
  43. 3.
  44. 4.
  45. VIIIMITO Y ENSUEÑO1.
  46. 2.
  47. 3.
  48. 4.
  49. 5.
  50. IXLOCURA ERÓTICA1.
  51. 2.
  52. 3.
  53. 4.
  54. 5.
  55. 6.
  56. XEL FIN DE LA ESTUPIDEZ1.
  57. 2.
  58. 3.
  59. FIN… peroLA ESTUPIDEZ HUMANA NO TIENE FIN

El juez medieval, con toda su terrible majestad, jamás se habría hecho culpable de semejante conducta. Podía emborracharse, pero ciertamente jamás se aplicaba multas. Tampoco era raro que enviara niños al patíbulo. En la famosa Biblioteca Széchenyi de Budapest hallé una detallada descripción del proceso de una niña de trece anos, Margarete Dissler, que en 1780, en pleno período del Iluminismo, fue sentenciada a morir decapitada. En el volumen correspondiente a 1681 del Sonntagischer Postilion de Berlín (N° 30) hay un informe sobre el caso de una muchacha de catorce años de edad, que fue sorprendida cuando pegaba fuego a una casa. Hoy diríamos que se trata de una piromaníaca, y trataríamos de curarla mediante un cuidadoso tratamiento psiquiátrico. En 1681 fue condenada a muerte, decapitada y su cuerpo quemado públicamente. El Vossische Zeitung trae en el número 112 de 1749 la crónica del proceso a una bruja, en la región de Baviera. La bruja fue quemada, y se descubrió que había iniciado en sus “malignas prácticas” a una niña de ocho años. La niña fue arrastrada al patíbulo, donde el verdugo le abrió las venas.

Tiempos de horror, que es mejor olvidar. Excepto que, en la Alemania nazi y en Rusia comunista, la edad límite para la responsabilidad penal ha descendido hasta el punto en que muchachos y niñas adolescentes han sido enviados a prisiones, campos de concentración o, en centenares de casos, ejecutados por el hacha o por el pelotón de fusilamiento. A medida que desaparecía el sentido de justicia de estos países, se revivían sin vacilar principios y castigos propios del Medioevo.

Hoy, una sirvienta que cediera a la tentación y robara unos pocos chelines sufriría una multa o sería puesta en libertad condicional; hace un siglo o dos era colgada.

Hoy, la infortunada madre soltera que destruye a su hijo en un acceso de terror, va a la cárcel por pocos meses o años; antaño, era enterrada viva, y se le clavaba una estaca en el corazón.

La justicia de épocas más primitivas no renunciaba a sus rígidas exigencias de retribución aunque el malhechor escapara. Se aplicaba la sentencia in effigie. Si el delincuente había sido condenado a muerte, se fabricaba un muñeco de paja; el artefacto era transportado a la plaza principal de la ciudad, donde se armaba el patíbulo.

Allí, en presencia de la efigie, se leía solemnemente la sentencia; y luego se ordenaba al verdugo que cumpliera su deber. Sin olvidar una sola de las exigentes normas de su oficio, el verdugo ahorcaba al “condenado”. Únicamente omitían llamar a un médico para que certificara la muerte.