Back En la oscuridad Save as PDF
Contents ( 3)
  1. PRIMERA PARTE
  2. SEGUNDA PARTE
  3. TERCERA PARTE

—Sí, pues que tenga suerte, pero nunca llegará a ser ni la cuarta parte de lo que fue su tío —comentó apurando el whisky.

Rebus se sintió obligado a invitar a una ronda sin dejar de dar de vez en cuando un sorbo a la cerveza y al whisky con agua, para acabarlos y concentrarse en el que iban a servirles. ¿Por qué demonios le estaría contando Cafferty todo aquello?

—Quizá Bryce estuvo acertado al largarse y retirarse al sol —dijo Cafferty en el momento en que les servían los whiskies.

—¿Te propones seguir su ejemplo? —preguntó Rebus mientras añadía el agua.

—Pues, a lo mejor. Nunca he estado en el extranjero.

—¿Nunca?

Cafferty negó con la cabeza.

—Una vez tomé el transbordador de Skye.

—Ahora hay un puente.

—Siempre que hay algo bonito lo estropean —dijo Cafferty frunciendo el entrecejo.

En su interior, Rebus estaba de acuerdo pero no quería dárselo a entender a Cafferty.

—Es mucho más cómodo el puente —replicó.

Cafferty se puso aún más ceñudo, como apenado... Pero era dolor auténtico porque se encogió y se llevó la mano al estómago al tiempo que dejaba el vaso en la barra buscando algo en el bolsillo. Llevaba un blazer oscuro con un jersey negro de cuello alto. Sacó dos comprimidos y se los tragó con un poco de agua, que echó en un vaso vacío.

—¿Te encuentras bien? —preguntó Rebus con cierta indiferencia.

Cafferty, ya repuesto, le dio un golpecito en el antebrazo tranquilizándole.

—No es más que una ligera indigestión —dijo cogiendo el vaso de whisky—. Nos están desplazando, ¿eh, Hombre de paja? Barry podría haber seguido el camino de su tío, pero ahora es un hombre de negocios. Y en cuanto a usted... Seguro que la mayoría de sus colegas del DIC son más jóvenes y además universitarios. Los tiempos cambian, dicen todos —añadió abriendo los brazos—. ¿No es verdad lo que digo?

Rebus le miró y bajó la vista.

—Tienes razón.

Cafferty se mostró complacido al ver que estaba de acuerdo con él en algo.

—No le debe de faltar mucho para jubilarse —dijo.

—Aún tengo unos años por delante.

Cafferty alzó las manos en gesto conciliador.

—No era mi intención compadecerle —dijo echándose a reír.

Rebus estuvo a punto de hacerlo también. Pidieron otra ronda de whiskies y un vodka con zumo que Cafferty llevó a Rab. Al regresar a la barra Rebus volvió a preguntarle por el guardaespaldas.

—A juzgar por su aspecto esta noche, no creo que te sea de mucho servicio —comentó.

—Me daría buen apoyo, no se preocupe.

—Si no me preocupo. Es que estaba pensando si no sería la ocasión propicia para darte un puñetazo.

—¿Un puñetazo? Hostia, hombre, en mi estado actual, con un simple estornudo me tumbaría en el suelo hecho añicos. Vamos, tómese otra.

—Tengo que hacer —dijo Rebus negando con la cabeza.

—¿A estas horas? —preguntó Cafferty alzando tanto la voz que algunos clientes volvieron la cabeza, aunque a él eso le traía sin cuidado—. A esta hora de la noche no hay cuervos que espantar, Hombre de paja —dijo echándose a reír de nuevo—. No quedan muchos de esos viejos garitos, ¿eh? Ahora todo son pubs temáticos. ¿Se acuerda del Castle o'Cloves?