Back En la oscuridad Save as PDF
Contents ( 3)
  1. PRIMERA PARTE
  2. SEGUNDA PARTE
  3. TERCERA PARTE

—Me cuentan muchas cosas y yo simplemente escucho.

—¿Tenía algún amigo íntimo Chris?

—Aquí no, que yo sepa. Quizá fuera del albergue —añadió entornando los ojos—. No me malinterprete, pero ¿por qué le interesa tanto un mendigo?

—Porque no lo era. Chris tenía una cuenta en una caja de ahorros con un saldo de cuatrocientas mil libras.

—Afortunado —comentó la mujer con gesto de desdén, pero vio la mirada seria de Clarke—. Dios mío, lo dice en serio... —añadió inclinándose y apoyando los codos en las rodillas—. ¿De dónde sacó tanto...?

—No lo sabemos.

—Así no me extraña su interés. ¿A quién irá a parar el dinero?

Clarke se encogió de hombros.

—Al familiar más allegado...

—Suponiendo que lo haya.

—Claro.

—Y suponiendo que lo encuentren —añadió Drew mordiéndose el labio inferior—. Mire, ha habido momentos en que hemos pasado apuros. Dios, ahora mismo, por ejemplo. Y a él jamás se le ocurrió... —se echó a reír de pronto dando una palmada—. El cabroncete... ¿Qué se traería entre manos?

—Eso es lo que intento averiguar.

—En caso de no localizar a ningún familiar, ¿para quién es el dinero?

—Creo que irá a parar a Hacienda.

—¿Al Estado? Dios, no hay justicia, ¿no cree?

—Tenga cuidado con esos comentarios —replicó Clarke sonriente.

Drew negó con la cabeza conteniendo la risa.

—Cuatrocientos mil de los grandes, se tira por un puente y ahí queda eso.

—Sí.

—Sabiendo que se descubriría —añadió Drew mirándola—, es como si les plantease un acertijo, ¿no? —permaneció pensativa un instante—. Den la noticia a los periódicos y así al publicarlo seguro que aparece la familia.

—Junto con todos los chalados y farsantes del mundo. Por eso necesito averiguar quién era para eliminar falsarios.

—Es verdad. Piensa usted con la cabeza. Con lo que yo podría hacer con ese dinero —añadió con un suspiro.

—¿Contrataría un cocinero?

—Pensaba más bien en pasar un año en Barbados.

Clarke volvió a sonreír.

—Una última pregunta. ¿No tendría una foto de Chris?

Drew enarcó una ceja.

—Pues mire, creo que ha tenido suerte —dijo abriendo un cajón.

Empezó a sacar papeles, papeletas de rifa, bolígrafos y casetes hasta dar con un paquete de fotos que examinó hasta encontrar una que le enseñó.

—Es de las últimas Navidades, pero Chris no había cambiado mucho. Es ése junto al de la barba.

Clarke reconoció al durmiente de la primera sala. También aparecía en el sillón, pero bien despierto y con la boca abierta fingiendo falsa alegría. En un brazo del sillón se veía sentado al llamado Christopher Mackie; era un hombre de mediana estatura con algo de barriga y pelo negro peinado hacia atrás desde una frente protuberante. Sonreía con malicia como si ocultase algún secreto. Claro. Era la primera vez que Clarke veía su cara y sintió una extraña sensación. Hasta aquel momento para ella había sido un simple cadáver.

—Aquí lo tiene solo —dijo Drew enseñándole otra foto.

En ésta se veía a Mackie fregando platos. Era una instantánea y se le veía muy serio concentrado en lo que hacía, pero el resplandor del fogonazo del flash daba al rostro un aspecto fantasmagórico con dos puntos rojos a modo de ojos.