Chapters (46)
—Le salvé el pellejo, Hombre de paja. Me debe una.
Rebus le amenazó con un dedo.
—Tú me llevaste allí para montar la trampa en que cayó Hutton.
—Cayeron los dos —replicó Cafferty casi pavoneándose y a Rebus le entraron ganas de darle un puñetazo en la cara, lo que no pasó desapercibido a Cafferty, quien miró a su alrededor, el elegante comedor con sus sillones de cretona y antimacasares, arañas en el techo y mullidas alfombras—. Aquí desentona, ¿no cree?
—De sitios más elegantes me han echado —replicó Rebus frunciendo el entrecejo—. ¿Dónde lo metiste?
Cafferty se recostó en el asiento.
—¿Conoce la leyenda de la Ciudad Vieja? La razón de que sea tan estrecha y empinada es que bajo ella hay enterrada una serpiente enorme —dijo Cafferty haciendo una pausa como dándole pie a que continuara él—. Hay sitio para más de una serpiente, Hombre de paja —añadió él al ver que Rebus no decía nada.
La Ciudad Vieja con las obras en curso alrededor de Holyrood, Queensberry House, Dynamic Earth, las oficinas del Scotsman..., hoteles y pisos, proveía de numerosos solares en construcción con infinidad de hoyos profundos para llenar de hormigón...
—Lo buscaremos —dijo Rebus, recordando las palabras de Cafferty en el jardín del tanatorio: «Sin cadáver no hay crimen».
Cafferty se encogió de hombros.
—Hágalo. Y presente su propia ropa como prueba porque quizá haya en ella sangre de él mezclada con la suya. A ver si al final va a resultar que quien tiene que dar explicaciones es usted... Yo no me moví de aquí en toda la noche —añadió haciendo un gesto con el brazo—. Pregunte. Hubo una fiesta de la hostia y fue una velada cojonuda. La próxima Nochevieja... ¿quién sabe dónde estaremos? Ya tendremos Parlamento, y esto... será cosa del pasado.
—No me importa cuánto tardemos —dijo Rebus.
Pero Cafferty se echó a reír. Había vuelto a tomar las riendas de su Edimburgo y eso era lo único que importaba.
AGRADECIMIENTOS
Quiero dar las gracias a Historie Scotland por facilitarme la visita a Queensberry House, al Scottish Office Constitution Group, al profesor Anthony Busuttil de la Universidad de Edimburgo, al personal del depósito de cadáveres de Edimburgo, a la plantilla de la comisaría de policía de Saint Leonard y de la jefatura de policía de Lothian y Borders, al hotel Old Manor, al Golf Lundin (en particular a Alistair Clark y a George Clark).
Me han sido de utilidad los libros y guías: Who's Who in tbe Scottish Parliament (suplemento de la edición del 16 de mayo de 1999 del Scotland on Sunday), Crime and Criminal Justice in Scotland de Peter Young (Imprenta Nacional, 1997), A Guide to tbe Scottish Parliament edición de Gerry Hassan (Imprenta Nacional, 1999) y The Battle of Scotland de Andrew Marr (Penguin, 1992).