Back En la oscuridad Save as PDF
Chapters (46)
  1. PRIMERA PARTE
  2. 1
  3. 2
  4. 3
  5. 4
  6. 5
  7. 6
  8. 7
  9. 8
  10. 9
  11. 10
  12. 11
  13. 12
  14. 13
  15. 14
  16. 15
  17. SEGUNDA PARTE
  18. 16
  19. 17
  20. 18
  21. 19
  22. 20
  23. 21
  24. 22
  25. 23
  26. 24
  27. 25
  28. 26
  29. 27
  30. 28
  31. TERCERA PARTE
  32. 29
  33. 30
  34. 31
  35. 32
  36. 33
  37. 34
  38. 35
  39. 36
  40. 37
  41. 38
  42. 39
  43. 40
  44. 41
  45. 42
  46. AGRADECIMIENTOS

—¿Qué Barry?

Rebus se encogió de hombros, dio media vuelta y salió. A los cinco minutos recibió una llamada comunicándole que Derek Linford iba camino del hospital.

Rebus paseaba por el pasillo. No le gustaban los hospitales y aquél menos que ninguno porque era donde habían llevado a su hija Sammy después del accidente.

Poco después de las once salió Ormiston. La Brigada Criminal de Fettes siempre se interesaba por la agresión a un policía.

—¿Cómo está? —preguntó Rebus. No eran los únicos presentes; sentada, con una lata de Fanta en la mano, vio a Siobhan con aspecto de estar traumatizada, y habían ido otros agentes, y hasta Watson y el jefe de Linford de Fettes, este último evitando cruzar la mirada con él y con Siobhan intencionadamente.

—Mal —contestó Ormiston buscando calderilla en los bolsillos para la máquina de café.

Siobhan le preguntó qué le faltaba y le dio unas monedas.

—¿Ha explicado lo que sucedió?

—Los médicos no permiten que hable.

—Pero ¿a ti te lo ha dicho?

Ormiston se incorporó con el vaso de plástico en la mano.

—Le golpearon por detrás y además le patearon por si acaso. Por lo visto tiene el maxilar casi destrozado.

—Así que no creo que tuviera muchas ganas de hablar —comentó Siobhan mirando a Rebus.

—En cualquier caso, le han atiborrado a sedantes —añadió Ormiston soplando el café y mirándolo con suspicacia—. Esto qué es, ¿café o caldo?

Siobhan se encogió de hombros.

—Pidió insistentemente papel para escribir una cosa —dijo finalmente Ormiston.

—¿Qué? —preguntó Siobhan.

Ormiston miró a Rebus.

—Algo así como: «Rebus sabía que estaba allí».

—¿Qué? —dijo Rebus sin inmutarse.

Ormiston se lo repitió.

—Lo que significa —comentó Rebus dejándose caer en una silla— que piensa que he sido yo porque era el único que sabía que estaba allí.

—Por lógica tiene que haber alguien a quien seguía —dijo Siobhan.

—Pero no según la lógica de Derek Linford —dijo Rebus alzando la vista hacia ella—. Yo le dije por teléfono que salía para allá. Podría haberle tendido una trampa delatándole a quien hubiera en el bar, o podría haberle atacado yo mismo —añadió mirando a Ormiston—. ¿Tú crees que fue eso?

Ormiston no contestó.

—Pero ¿por qué ibas tú a...? —dijo Siobhan sin acabar la pregunta hasta que comprendió la respuesta al mirar a Rebus, quien asintió con la cabeza.

Podría ser por venganza..., celos..., por el comportamiento de Linford con ella.

Lo que pensaba Linford era eso. Para su manera de ver el mundo tenía perfecto sentido y se ajustaba a su mentalidad.

Siobhan estaba sentada en el coche ante el hospital pensando si entrar a visitar al herido, cuando por la radio del Cuerpo captó un aviso.