Back En la oscuridad Save as PDF
Contents ( 3)
  1. PRIMERA PARTE
  2. SEGUNDA PARTE
  3. TERCERA PARTE

—Si hubieras mirado bien habrías visto que subí al coche. ¿Desde cuándo te dedicas a esto? ¿Crees que a los vecinos no acabará por extrañarles ver a un tío subir y bajar a todas horas?

Rebus descendió unos peldaños para ponerse a la altura de Linford y mirarle a la cara.

—Anda, vete —dijo con voz pausada—. Y no vuelvas. Si se te ocurre, se lo digo a Siobhan y a tu jefe de Fettes. Puede que les gusten los niños bonitos, pero los pervertidos no tanto.

—Sería tu palabra contra la mía.

Rebus se encogió de hombros.

—¿Qué tengo yo que perder? Mientras que tú... Y otra cosa, a partir de ahora el caso lo llevo yo y no quiero que te entrometas, ¿entendido?

—Los jefes no lo aceptarán —replicó Linford sarcástico—. Si no intervengo yo a ti te lo quitarán.

—¿Tú crees?

—Me apuesto lo que quieras —replicó Linford dando media vuelta y bajando la escalera.

Rebus le siguió con la vista y luego subió hasta el descansillo. Desde la ventana se veía el cuarto de estar de Siobhan y uno de los dormitorios. Las cortinas seguían descorridas. Ella estaba en el sofá con la barbilla apoyada en una mano mirando al vacío. La vio muy abatida y pensó que no era cuestión de llevarle café.

La llamó desde el móvil camino de casa pero por su tono de voz no le pareció que se hubiera molestado en exceso. Al llegar al piso se dejó caer en el sillón con un vaso de Bunnahabhain. Westering home [Rumbo a casa] decía la etiqueta de la botella, citando la balada: «Light of me eye and it's goodbye to care» [He conocido a alguien y todo da igual]. Sí, había probado whiskys que ejercían ese efecto, pero era un falso consuelo. Se levantó a echar un poco de agua y a poner música. Eligió la cinta de The Blue Nile, de Siobhan. Tenía mensajes en el contestador.

Ellen Wylie decía que continuaba la investigación y le recordaba que tenía pendiente darles datos sobre Bryce Callan.

Cammo Grieve quería verle y le indicaba lugar y hora. «Si está de acuerdo no hace falta que me llame. Allí nos veremos.»

Bryce Callan hacía tiempo que se había marchado de Edimburgo, pero conocía a alguien que podía informarle, aunque no estaba seguro. Miró el reloj. Se lo había prometido a Wylie y Hood y no era cuestión de fastidiar a los subalternos.

Recordó cómo había fastidiado a Derek Linford y reflexionó al respecto.

Otros diez minutos de The Blue Nile, Walk Across the roogops [Andando por los tejados] y Tinseltown in the Rain [Ciudad de oropel], y decidió que era el momento de dar un paseo, no por los tejados sino en coche. Se dirigió a la poco recomendable zona de Gorgie.

Gorgie era el centro de operaciones de Big Ger Cafferty. Cafferty había sido el gánster más famoso de Edimburgo hasta que Rebus logró encerrarle en la cárcel de Barlinnie. Pero el imperio de Cafferty seguía en pie, quizá aún más floreciente, dirigido por un tipo a quien llamaban el Comadreja. Rebus sabía que el Comadreja estaba al frente de una empresa de taxis en Gorgie, a la que habían prendido fuego tiempo atrás, pero que resurgió de sus propias cenizas. En la entrada había una oficina pequeña, pero el Comadreja tenía el despacho arriba, un despacho que pocos conocían. Eran casi las diez cuando llegó. Aparcó el coche y lo dejó abierto. Lo más probable era que allí estuviese más seguro que en ningún otro sitio de Edimburgo.