Chapters (46)
Había pasado todo el domingo tras la pista de Rab Hill. En el hotel le dijeron que el señor Hill se había marchado el día anterior, pero presionando un poco logró enterarse de que hacía ya dos días que no le habían visto y de que el señor Cafferty había comentado que su amigo había tenido que irse de viaje. Se había hecho cargo de la cuenta de la habitación, pero él seguía alojado en la suya y no había dicho cuándo se iba. Cafferty era a quien menos deseaba Rebus preguntar sobre Hill. Le habían enseñado la habitación de éste y le dijeron que allí no había dejado nada. La bolsa de lona con que había llegado el señor Hill no estaba y nadie le había visto salir con ella.
La siguiente gestión de Rebus fue hablar con la funcionaria judicial encargada de la libertad condicional de Hill. Tardó un par de horas en localizar su número particular y a la mujer no le hizo la menor gracia que la llamara en domingo.
—Podría haber esperado a mañana.
Rebus no estaba tan seguro. Finalmente, la mujer le dio la información que quería: Robert Hill se había presentado dos veces y hasta el jueves no tenía que comparecer de nuevo.
—No creo que acuda —dijo Rebus antes de colgar.
Pasó la tarde del domingo sentado en el coche fuera del hotel, pero ni rastro de Cafferty o de Hill. El lunes y el martes volvió a Saint Leonard mientras debatían su futuro personas de tan alta jerarquía que para él no eran más que simples nombres. Finalmente siguió al frente de la investigación dado que Linford no tenía pruebas palpables de su acusación, pero él estaba casi convencido de que la resolución era más bien consecuencia de alguna intervención a favor suyo. Al parecer Gill Templer había argumentado que lo que menos necesitaba el Cuerpo era más publicidad negativa y que apartar a un inspector conocido de un caso importante habría atraído la atención de los buitres de los medios de información.
Un razonamiento que había calado en los más profundos temores de los de las altas esferas, aunque, según se decía, Carswell sí que había votado por la suspensión de empleo.
Otro favor que tenía que agradecer a Templer.