Back Black & Blue Save as PDF
Chapters (45)
  1. Agradecimientos
  2. Capital desierta
  3. Capítulo 1
  4. Capítulo 2
  5. Capítulo 3
  6. Capítulo 4
  7. Susurro de lluvia
  8. Capítulo 5
  9. Capítulo 6
  10. Capítulo 7
  11. Capítulo 8
  12. Capítulo 9
  13. Capítulo 10
  14. Capítulo 11
  15. Ciudad granito
  16. Capítulo 12
  17. Capítulo 13
  18. Capítulo 14
  19. Capítulo 15
  20. Capítulo 16
  21. Capítulo 17
  22. Crudo muerto
  23. Capítulo 18
  24. Capítulo 19
  25. Capítulo 20
  26. El terror en sueños
  27. Capítulo 21
  28. Capítulo 22
  29. Capítulo 23
  30. Capítulo 24
  31. Capítulo 25
  32. Capítulo 26
  33. Capítulo 27
  34. Al norte del infierno
  35. Capítulo 28
  36. Capítulo 29
  37. Capítulo 30
  38. Capítulo 31
  39. Capítulo 32
  40. Capítulo 33
  41. Capítulo 34
  42. Capítulo 35
  43. Capítulo 36
  44. EPÍLOGO
  45. Notas

—Sí, claro. —Siempre daba resultado lo de las abuelas en peligro de muerte—. Bueno, no conozco de memoria la dirección de mis empleados.

— ¿Pero conoce la del señor Slocum?

—He ido un par de veces a cenar a su casa.

— ¿Está casado?

Una esposa. No se había imaginado a John Biblia casado.

—Su mujer se llama Una. Son una pareja encantadora.

— ¿Y la dirección, señor?

—Bueno, ¿no prefiere el número de teléfono?

—En realidad, las dos cosas. Así, si no está en casa podemos enviar a alguien a que le espere.

Rebus anotó los datos, le dio las gracias y colgó.

— ¿Sabe usted por dónde se va a Springview? —preguntó al vigilante.

Capítulo 35

Springview era un área residencial moderna en la carretera de la costa al sur de la ciudad. Rebus aparcó fuera de Three Rankeillor Close, apagó el motor y contempló la casa. Delante de ella un jardín con el césped cortado, rocalla, matas y parterres. Sin valla ni seto de separación con la calle. Igual que las otras casas.

La construcción era nueva con dos pisos y tejado a dos aguas. A su derecha estaba el garaje y en una de las ventanas se veía un aparato de alarma. A pesar de las cortinas, en el cuarto de estar había luz. El coche aparcado en la grava era un Peugeot 106 blanco.

—Ahora o nunca, John —dijo para sus adentros dando un profundo suspiro al apearse.

Se dirigió a la puerta, tocó el timbre y retrocedió. Si abría el propio Ryan Slocum, quería estar apartado. Recordó el entrenamiento del Ejército para combate sin armas y la vieja máxima: disparar primero y preguntar después. La que habría debido recordar en Burke's.

Detrás de la puerta se oyó la voz de una mujer:

—Sí. ¿Qué desea?

Comprendió que le observaban por la mirilla y volvió a dar un paso al frente para que le viese la cara.

— ¿Señora Slocum? —dijo alzando su placa—. Departamento de Policía, señora.

La puerta se abrió de par en par. Era una mujercita delgada, con bolsas oscuras bajo los ojos y pelo negro corto y despeinado.

—Oh, Dios mío, ¿qué ha sucedido? —preguntó con acento norteamericano.

—Nada, señora. ¿Por qué iba a pasar nada?

Su rostro expresó alivio.

—No sé dónde está Ryan —dijo sorbiéndose unas lágrimas y buscando un pañuelo, pero se dio cuenta de que no tenía y le dijo a Rebus que pasara.

El la siguió a una sala bien amueblada, y mientras ella cogía un kleenex, aprovechó para descorrer levemente las cortinas de la ventana. Así podría ver si llegaba un BMW azul.

—Quizá se ha quedado trabajando —dijo, sabiendo de antemano la respuesta.

—Ya llamé a la oficina.

—Ah, bien; pero como es jefe de ventas, ¿no habrá tenido que acompañar a algún cliente?