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Chapters (45)
  1. Agradecimientos
  2. Capital desierta
  3. Capítulo 1
  4. Capítulo 2
  5. Capítulo 3
  6. Capítulo 4
  7. Susurro de lluvia
  8. Capítulo 5
  9. Capítulo 6
  10. Capítulo 7
  11. Capítulo 8
  12. Capítulo 9
  13. Capítulo 10
  14. Capítulo 11
  15. Ciudad granito
  16. Capítulo 12
  17. Capítulo 13
  18. Capítulo 14
  19. Capítulo 15
  20. Capítulo 16
  21. Capítulo 17
  22. Crudo muerto
  23. Capítulo 18
  24. Capítulo 19
  25. Capítulo 20
  26. El terror en sueños
  27. Capítulo 21
  28. Capítulo 22
  29. Capítulo 23
  30. Capítulo 24
  31. Capítulo 25
  32. Capítulo 26
  33. Capítulo 27
  34. Al norte del infierno
  35. Capítulo 28
  36. Capítulo 29
  37. Capítulo 30
  38. Capítulo 31
  39. Capítulo 32
  40. Capítulo 33
  41. Capítulo 34
  42. Capítulo 35
  43. Capítulo 36
  44. EPÍLOGO
  45. Notas

Se sentó en el sillón y miró por la ventana. Hacía una tarde de verano espléndida. Ideal para ir a dar un paseo por los Meadows. Pero él ya había estado paseando. ¿Le apetecía volver a salir? Sonó de nuevo el teléfono y en vez de cogerlo esperó a que se grabase la llamada; en lugar de una voz se oyeron ruidos estáticos y un silbido de fondo. Había alguien, no había colgado, pero no decía nada. Puso la mano sobre el auricular, esperó y descolgó.

—Diga.

Oyó que colgaban y se interrumpió la comunicación. Se quedó allí de pie un instante y luego colgó y fue a la cocina. Abrió el armarito, sacó los periódicos y los recortes de prensa y los tiró a la basura. Después, cogió la chaqueta y se fue a pasear.

EPÍLOGO

La génesis de este libro fue una historia de principios de 1995, año en que estuve trabajando en su redacción; antes de Navidad tenía un borrador que me satisfacía. Luego, el domingo 29 de enero de 1996, cuando mi editor se disponía a leer el manuscrito, vi en el Sunday Times un artículo titulado «John Biblia vive tranquilamente en Glasgow», basado en un libro que iba a publicar Mainstream en abril. Se trataba de Power in tbe Blood de Donald Simpson. Su autor afirmaba que había conocido a un hombre con quien había hecho amistad y que finalmente le había confesado que era John Biblia. Simpson afirmaba igualmente que en determinado momento aquel hombre había querido matarle y que tenía pruebas de que el asesino había operado desde Glasgow. Efectivamente, quedan muchos crímenes por resolver en la Costa Oeste, y otros dos ocurridos en Dundee en 1979 y 1980, en los que la víctima apareció desnuda y estrangulada.

Puede que sea coincidencia, claro, pero ese mismo día el Scotland on Sunday afirmaba que la policía de Stratchclyde tenía nuevas pruebas para la investigación abierta sobre John Biblia. Gracias a los últimos adelantos sobre el ADN habían obtenido una especie de huella digital genética de un resto de semen encontrado en los muslos de la tercera víctima, y la policía había localizado a todos los sospechosos que pudo para hacerles un análisis de sangre. Uno de ellos, John Irvine Mclnnes, se había suicidado en 1980, por lo que fue un familiar quien facilitó la muestra de sangre. El resultado les pareció lo bastante parecido como para obtener un permiso de exhumación del cadáver de Mclnnes y efectuar los análisis pertinentes. A principios de febrero abrieron el féretro (junto con el de la madre, que reposaba sobre el del hijo). Para los interesados en el caso comenzaba una larga espera.