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Chapters (45)
  1. Agradecimientos
  2. Capital desierta
  3. Capítulo 1
  4. Capítulo 2
  5. Capítulo 3
  6. Capítulo 4
  7. Susurro de lluvia
  8. Capítulo 5
  9. Capítulo 6
  10. Capítulo 7
  11. Capítulo 8
  12. Capítulo 9
  13. Capítulo 10
  14. Capítulo 11
  15. Ciudad granito
  16. Capítulo 12
  17. Capítulo 13
  18. Capítulo 14
  19. Capítulo 15
  20. Capítulo 16
  21. Capítulo 17
  22. Crudo muerto
  23. Capítulo 18
  24. Capítulo 19
  25. Capítulo 20
  26. El terror en sueños
  27. Capítulo 21
  28. Capítulo 22
  29. Capítulo 23
  30. Capítulo 24
  31. Capítulo 25
  32. Capítulo 26
  33. Capítulo 27
  34. Al norte del infierno
  35. Capítulo 28
  36. Capítulo 29
  37. Capítulo 30
  38. Capítulo 31
  39. Capítulo 32
  40. Capítulo 33
  41. Capítulo 34
  42. Capítulo 35
  43. Capítulo 36
  44. EPÍLOGO
  45. Notas

—No, déjelo. Ya le veré más tarde. Gracias, de todos modos.

Volvió a recorrer el piso, esta vez con mayor minuciosidad. Su primera impresión es que habían sido ladrones; y la segunda, que se trataba de alguna especie de treta para inquietarle. Pero ahora cavilaba sobre otras posibles cosas que pudieran interesar a alguien. No era tan fácil advertir si faltaba algo; Siobhan y sus amigos no habrían dejado el piso igual que estaba, ni mucho menos. Aunque tampoco lo habrían revuelto demasiado. En la cocina, por ejemplo, no habían registrado ni habían abierto el armario donde guardaba sus recortes y periódicos.

Ellos no, pero alguien sí. Sabía perfectamente cuál era el último recorte que había repasado y ahora no estaba encima del montón, sino unas hojas más abajo. Tal vez Jack... no, no creía que él hubiera estado fisgando.

Pero alguien sí. De eso no cabía duda.

Cuando Morton regresó Rebus estaba ya en vaqueros y con una llamativa camiseta de manga corta con la leyenda DANCING PIGS. Habían venido también dos agentes de policía a examinar la puerta y hacer el atestado, y le habían dejado un número de referencia para el seguro.

Él solo había trasladado algunos muebles del cuarto de estar al recibidor y todo lo demás lo tenía tapado con telas, igual que el suelo. Descolgó el cuadro de la barca.

—Me gusta —dijo Morton.

—Me lo regaló Rhona en mi primer cumpleaños después de la boda. Lo compró en una feria de artesanía pensando que a mí me recordaría Fife.

Miró el cuadro y meneó la cabeza.

— ¿Y de eso nada?

—Yo soy del oeste de Fife, zona de pueblos mineros rústicos, no del Neuk oriental, lleno de riachuelos de pesca, turistas y casas de jubilados. Me parece que ella nunca lo entendió.

Sacó el cuadro al recibidor.

—No puedo creer que vayamos a pintar —dijo Morton.

—Y en tiempo de servicio. ¿Qué prefieres, pintar las paredes, rascar la puerta o montar la cerradura?

—Pintar.

Con el mono azul Morton parecía un auténtico pintor. Rebus le dio el rodillo y se deslizó bajo la tela que protegía el equipo de música para poner Exile on Main Street [ 18 ] de los Rolling Stones. Muy apropiado. Y comenzaron la faena.

Capítulo 23