Back Black & Blue
Chapters (45)
  1. Agradecimientos
  2. Capital desierta
  3. Capítulo 1
  4. Capítulo 2
  5. Capítulo 3
  6. Capítulo 4
  7. Susurro de lluvia
  8. Capítulo 5
  9. Capítulo 6
  10. Capítulo 7
  11. Capítulo 8
  12. Capítulo 9
  13. Capítulo 10
  14. Capítulo 11
  15. Ciudad granito
  16. Capítulo 12
  17. Capítulo 13
  18. Capítulo 14
  19. Capítulo 15
  20. Capítulo 16
  21. Capítulo 17
  22. Crudo muerto
  23. Capítulo 18
  24. Capítulo 19
  25. Capítulo 20
  26. El terror en sueños
  27. Capítulo 21
  28. Capítulo 22
  29. Capítulo 23
  30. Capítulo 24
  31. Capítulo 25
  32. Capítulo 26
  33. Capítulo 27
  34. Al norte del infierno
  35. Capítulo 28
  36. Capítulo 29
  37. Capítulo 30
  38. Capítulo 31
  39. Capítulo 32
  40. Capítulo 33
  41. Capítulo 34
  42. Capítulo 35
  43. Capítulo 36
  44. EPÍLOGO
  45. Notas

John, espero que todo este asunto se calme. Spaven no merece la pena. Nadie piensa en Elsie Rhind, ¿a que no? La víctima siempre pierde. Que Elsie Rhind se apunte este tanto. Por mucho que un malhechor sepa escribir no deja de ser lo que es.

Los jefes de los campos de concentración leían por la noche a los clásicos y escuchaban música de Beethoven. Los monstruos pueden hacerlo.

Ahora lo sé. Lo sé a costa de Lenny Spaven.

Tu amigo Lawson.

Morton dio unas palmaditas a Rebus en la espalda.

—Con esto te deja libre de toda sospecha, John. Se la pasas a Ancram por las narices y se acabó.

Rebus asintió con la cabeza, deseando poder sentir alivio u otra emoción sensible.

— ¿Qué sucede? —preguntó Morton.

—Esto —respondió Rebus golpeando las hojas—. Vamos, que casi todo es verdad, probablemente, pero no deja de ser una mentira.

— ¿Cómo?

Rebus se lo quedó mirando.

—Lo que encontramos en el garaje... lo vi en casa de Elsie Rhind la primera vez que fuimos allí. Lawson debió de cogerlo después.

— ¿Estás seguro? —dijo Morton sin entender nada.

—No —replicó Rebus levantándose—. ¡No estoy seguro, y eso es lo jodido del caso! ¡Que jamás estaré seguro!

—Ten en cuenta que hace veinte años y la memoria falla.

—Lo sé. Tampoco entonces estaba seguro de haberlo visto antes... Quizás era otro bolso y otro sombrero. Volví a la casa a echar otro vistazo, cuando Spaven ya estaba preso, y busqué el bolso y el sombrero que había visto... pero no los encontré. Ah, mierda, a lo mejor no los vi en realidad y pensé que sí. El hecho es que creo que los había visto. Siempre he pensado que a Lenny Spaven le tendieron una trampa... y me he callado. —Volvió a sentarse—. No se lo había dicho a nadie hasta ahora. —Fue a coger la taza, pero le temblaba la mano—. Delírium trémens —añadió forzando una sonrisa.

Jack Morton estaba pensativo.

— ¿Y qué puede importar? —dijo por fin.

— ¿Quieres decir si estoy en lo cierto o no? Por Dios, Jack, no lo sé. —Rebus se restregó los ojos—. Hace tanto tiempo... ¿Importa que el asesino haya quedado impune? Aunque en su momento lo hubiese denunciado, habría valido para librar a Spaven pero no habríamos capturado al verdadero culpable, ¿no? —Suspiró—. Le he estado dando vueltas todos estos años y ya no puedo más.

—Ha llegado el momento de dejarlo.

Rebus sonrió sincero.

—Tal vez tengas razón.

—Lo que no entiendo... es por qué el propio Spaven no explicó nada. Me refiero a que no toca el tema en su libro. Podría haber explicado por qué Geddes la tenía tomada con él.

Rebus se encogió de hombros.

—Mira a Weir y su hija —dijo.

— ¿Quieres decir que era algo personal?

—No lo sé, Jack.