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Chapters (45)
  1. Agradecimientos
  2. Capital desierta
  3. Capítulo 1
  4. Capítulo 2
  5. Capítulo 3
  6. Capítulo 4
  7. Susurro de lluvia
  8. Capítulo 5
  9. Capítulo 6
  10. Capítulo 7
  11. Capítulo 8
  12. Capítulo 9
  13. Capítulo 10
  14. Capítulo 11
  15. Ciudad granito
  16. Capítulo 12
  17. Capítulo 13
  18. Capítulo 14
  19. Capítulo 15
  20. Capítulo 16
  21. Capítulo 17
  22. Crudo muerto
  23. Capítulo 18
  24. Capítulo 19
  25. Capítulo 20
  26. El terror en sueños
  27. Capítulo 21
  28. Capítulo 22
  29. Capítulo 23
  30. Capítulo 24
  31. Capítulo 25
  32. Capítulo 26
  33. Capítulo 27
  34. Al norte del infierno
  35. Capítulo 28
  36. Capítulo 29
  37. Capítulo 30
  38. Capítulo 31
  39. Capítulo 32
  40. Capítulo 33
  41. Capítulo 34
  42. Capítulo 35
  43. Capítulo 36
  44. EPÍLOGO
  45. Notas

Rebus fue al vestíbulo y recogió el correo. Había un sobre más grueso que los demás con sello de Londres. Lo abrió mientras iba a la cocina. Dentro, otro sobre grueso con su nombre y dirección. Y, además, una hoja con una nota. Se sentó a la mesa y la leyó.

Era de la hija de Lawson Geddes.

Mi padre dejó ese sobre diciéndome que se lo enviara. Acabo de volver de Lanzarote a donde fui para arreglar el entierro, vender la casa de mis padres y ordenar y recoger sus cosas. Como recordará, mi padre era un poco urraca. Perdone que haya tardado más de lo debido en enviárselo, pero espero que comprenda. Espero que usted y su familia se encuentren bien.

Estaba firmada Aileen Jarrold (de soltera, Geddes).

— ¿Qué es? —preguntó Morton cuando Rebus abría ya el segundo sobre y leía las dos primeras líneas. Alzó la mirada hacia Morton.

—Una nota muy larga de un suicida —dijo—. De Lawson Geddes.

Jack Morton se sentó y la leyeron juntos.

John: Aquí me tienes escribiendo con plena conciencia de que voy a suicidarme. Siempre decíamos que era una solución de cobardes, ¿recuerdas? Ahora no estoy tan seguro, pero tengo la impresión de que más que cobarde soy egoísta, egoísta porque sé que los de la tele están revolviendo lo de Spaven, incluso han enviado un equipo a la isla. No lo hago por Spaven, sino por Etta. La echo de menos y quiero ir con ella, aunque la vida en el otro mundo no sea más que mis huesos junto a los de ella.

A medida que leía iba retrocediendo en el tiempo. Oía la voz de Lawson y le veía entrar fanfarrón en la comisaría o en un pub como si fuera el amo, saludando a todos aunque no los conociera... Morton se levantó un instante y volvió con dos tazas de café. Continuaron leyendo.

Muerto Spaven y yo fuera de juego, sólo quedas tú para que te acosen los de la tele. No me gusta pensarlo... Sé que tú no tienes nada que ver con el caso. Por eso te escribo esta carta después de tantos años para intentar aclarar las cosas. Enséñala a quien creas conveniente si es preciso. Dicen que los moribundos no mienten y quizás acepten que lo que sigue es la verdad tal como yo la viví.