Back Black & Blue Save as PDF
Chapters (45)
  1. Agradecimientos
  2. Capital desierta
  3. Capítulo 1
  4. Capítulo 2
  5. Capítulo 3
  6. Capítulo 4
  7. Susurro de lluvia
  8. Capítulo 5
  9. Capítulo 6
  10. Capítulo 7
  11. Capítulo 8
  12. Capítulo 9
  13. Capítulo 10
  14. Capítulo 11
  15. Ciudad granito
  16. Capítulo 12
  17. Capítulo 13
  18. Capítulo 14
  19. Capítulo 15
  20. Capítulo 16
  21. Capítulo 17
  22. Crudo muerto
  23. Capítulo 18
  24. Capítulo 19
  25. Capítulo 20
  26. El terror en sueños
  27. Capítulo 21
  28. Capítulo 22
  29. Capítulo 23
  30. Capítulo 24
  31. Capítulo 25
  32. Capítulo 26
  33. Capítulo 27
  34. Al norte del infierno
  35. Capítulo 28
  36. Capítulo 29
  37. Capítulo 30
  38. Capítulo 31
  39. Capítulo 32
  40. Capítulo 33
  41. Capítulo 34
  42. Capítulo 35
  43. Capítulo 36
  44. EPÍLOGO
  45. Notas

—Vale, poli. Dime qué es lo que sabes. Por las buenas; y a lo mejor podemos entendernos.

—Se aceptan ofertas.

Fuller meneó la cabeza.

—No creo. Ludo ya te lo insinuó.

—Él no tenía precisamente sus mismas cartas.

—Pues sí, es cierto. —Fuller le hizo un amago con el cuello roto de la botella y Rebus notó que le rozaba la mejilla—. La próxima vez tendré menos cuidado. Te afearé.

Como si a un condenado le importase el aspecto físico. Pero estaba temblando.

— ¿Tengo pinta de mártir? No hacía más que mi trabajo. ¡Me pagan por ello, no lo hago por amor!

—Pero eres perseverante.

— ¡La culpa es del puto Lumsden que me puso negro!

Le vino el curioso recuerdo de la hora de cierre en el Oxford, las noches en que salían de allí tambaleándose y bromeando acerca de que iban a encerrarse en el sótano a bebérselo todo. Ahora, lo único que quería era salir de allí.

— ¿Qué sabes? —Tenía el vidrio roto a dos dedos de la nariz. Fuller se lo acercó más. Olía a cerveza y notó el frío del cristal—. ¿Recuerdas ese chiste de cómo se puede oler sin nariz?

Rebus lanzó un resoplido.

—Lo sé todo —espetó.

— ¿Todo, el qué?

—La droga llega de Glasgow, directamente aquí. La vendéis y la enviáis a las plataformas. Eve y Stanley recogen el dinero y Tony El era el delegado de Tío Joe.

— ¿Pruebas?

—Casi inexistentes, sobre todo al estar muerto Tony El y largarse Eve y Stanley. Pero... —Tragó saliva.

— ¿Pero qué?

Rebus no contestó. Fuller arrimó levemente la botella y la apartó. De la nariz brotó sangre.

— ¡A ver si te desangro vivo! ¿Pero qué?

—Pero no importa —replicó Rebus, tratando de secarse la nariz en la camisa.

Tenía lágrimas en los ojos. Parpadeó y las lágrimas le rodaron por las mejillas.

— ¿Por qué no? —dijo Fuller interesado.

—Porque hay soplones.

— ¿Quién?

—Sabe que no puedo...

Acercó la botella a su ojo derecho y él cerró los dos con fuerza.

— ¡Vale, vale! —Se detuvo; tan cerca que el vidrio le impedía ver. Respiró hondo. Era el momento de remover la mierda—. ¿Cuántos polis tiene a sueldo?

— ¿Lumsden? —dijo Fuller con el ceño fruncido.

—Ha estado hablando... y alguien ha hablado con él.

Casi podía oír el mecanismo del cerebro de Fuller en acción; incluso él tenía que llegar a esa conclusión.

— ¿El señor H? —dijo Fuller abriendo los ojos por la sorpresa—. El señor H habló con Lumsden, ya lo sé. Pero era por lo de la mujer asesinada...

Fuller seguía pensativo.