Chapters (45)
- Agradecimientos
- Capital desierta
- Capítulo 1
- Capítulo 2
- Capítulo 3
- Capítulo 4
- Susurro de lluvia
- Capítulo 5
- Capítulo 6
- Capítulo 7
- Capítulo 8
- Capítulo 9
- Capítulo 10
- Capítulo 11
- Ciudad granito
- Capítulo 12
- Capítulo 13
- Capítulo 14
- Capítulo 15
- Capítulo 16
- Capítulo 17
- Crudo muerto
- Capítulo 18
- Capítulo 19
- Capítulo 20
- El terror en sueños
- Capítulo 21
- Capítulo 22
- Capítulo 23
- Capítulo 24
- Capítulo 25
- Capítulo 26
- Capítulo 27
- Al norte del infierno
- Capítulo 28
- Capítulo 29
- Capítulo 30
- Capítulo 31
- Capítulo 32
- Capítulo 33
- Capítulo 34
- Capítulo 35
- Capítulo 36
- EPÍLOGO
- Notas
Johnny Biblia estaría por ahí, probablemente en Aberdeen, con toda seguridad relacionado con la industria del petróleo. Pensó en las personas que había conocido en los últimos días, desde el mayor Weir hasta el guía Walt. No dejaba de resultar una ironía que la persona cuyo caso le había llevado allí —Alian Mitchison— tuviera relación no sólo con el petróleo sino que fuese además el único candidato descartable por llevar muerto mucho tiempo antes del asesinato de Vanessa Holden. Sentía mala conciencia respecto a Mitchison. Su caso se estaba empantanando a causa de los asesinatos en serie. Y era un trabajo que tenía que hacer. Pero no le producía aquel nudo en la garganta como el caso de Johnny Biblia.
No era el único a quien le interesaba Johnny Biblia. Alguien había entrado en su piso. Alguien había estado comprobando un registro de lectores. Alguien con falsa identidad. Alguien con algo que ocultar. No era un periodista; ni otro policía. ¿Andaría realmente por ahí aún John Biblia? ¿Adormecido hasta que Johnny Biblia lo había despertado? ¿Enfurecido de rabia, por su temeridad y por el hecho de que con ello volvía a salir a la luz el caso antiguo? Y no sólo enfurecido: sintiéndose en peligro también... exterior e internamente. Por miedo a ser reconocido y capturado y por miedo a dejar de ser el monstruo legendario.
Un nuevo monstruo en los noventa; otro coco para asustar. Un mito que sustituye a otro.
Sí, lo presentía. Se imaginaba la hostilidad de John Biblia ante su nuevo rival. No era una emulación halagüeña. Ni mucho menos...
«Sabe dónde vivo. Ha estado en el piso, ha tocado los objetos de mi obsesión y habrá pensado hasta dónde estoy dispuesto a llegar. ¿Y por qué? ¿Por qué correr ese riesgo forzando un piso en pleno día?» ¿Qué buscaba exactamente? ¿Algo en concreto? ¿El qué? Dio vueltas a la pregunta en su cabeza y pensó si no le ayudaría un trago; fue hasta la caja fuerte, pero se arrepintió y se quedó en medio de la habitación temblando.
Todos dormían en el hotel; seguramente todo el país soñaba cosas inocentes. Stemmons y Fuller, Tío Joe, el mayor Weir, Johnny Biblia... todo el mundo era inocente en los sueños. Se acercó a la puerta de comunicación y abrió el pestillo. La puerta de Eve estaba entreabierta. La abrió poco a poco. No había ninguna luz encendida y las cortinas estaban echadas. La luz de su habitación era como una flecha sobre el suelo apuntando hacia la gran cama. Ella estaba echada de lado, con un brazo sobre la colcha. Tenía los ojos cerrados. Rebus dio un paso. Ya era un intruso. Permaneció allí mirándola. Debió de estar así unos cuantos minutos.