Chapters (45)
- Agradecimientos
- Capital desierta
- Capítulo 1
- Capítulo 2
- Capítulo 3
- Capítulo 4
- Susurro de lluvia
- Capítulo 5
- Capítulo 6
- Capítulo 7
- Capítulo 8
- Capítulo 9
- Capítulo 10
- Capítulo 11
- Ciudad granito
- Capítulo 12
- Capítulo 13
- Capítulo 14
- Capítulo 15
- Capítulo 16
- Capítulo 17
- Crudo muerto
- Capítulo 18
- Capítulo 19
- Capítulo 20
- El terror en sueños
- Capítulo 21
- Capítulo 22
- Capítulo 23
- Capítulo 24
- Capítulo 25
- Capítulo 26
- Capítulo 27
- Al norte del infierno
- Capítulo 28
- Capítulo 29
- Capítulo 30
- Capítulo 31
- Capítulo 32
- Capítulo 33
- Capítulo 34
- Capítulo 35
- Capítulo 36
- EPÍLOGO
- Notas
Giró sobre sus talones para marcharse. No quería que notara su agitación. Alguien más estaba a la caza de Johnny Biblia, alguien que ahora sabía su nombre y dirección. Lo acababa de escuchar por boca de Siobhan: John Biblia... buscando a su retoño. Descripción: alto, rubio, poco más de cincuenta años. La edad coincidía con la de John Biblia. Y fuera quien fuese sabía su dirección... y habían entrado en su piso, sin robar nada; pero revolviéndole los periódicos y los recortes de prensa.
John Biblia... buscando a su retoño.
— ¿Qué tal va la investigación? —preguntó Siobhan.
— ¿Cuál?
—La de Spaven.
—Pan comido. —Se detuvo y se volvió hacia ella—. Por cierto, si estás aburrida...
— ¿Qué?
—En la de Johnny Biblia podría darse cierta relación con la industria del petróleo. La última víctima trabajaba en una empresa de servicio para las petroleras y alternaba con gente con actividad en ese campo. La primera víctima estudió en la TIRG, geología, creo. Averigua si existe relación con el petróleo y si hay algo que nos permita establecer un vínculo entre la segunda y tercera víctimas.
— ¿Crees que vive en Aberdeen?
—Ahora me apostaría algo.
Y se marchó. Otra escala que hacer antes del salto al norte.
John Biblia circulaba en coche por las calles de Aberdeen.
La ciudad estaba tranquila y a él le gustaba. El viaje a Glasgow había sido provechoso, pero la cuarta víctima había resultado más útil aún.
Del ordenador del hotel había sacado una lista de veinte empresas. Veinte clientes del hotel Fairmount que habían pagado con tarjeta de crédito empresarial en las semanas anteriores a la muerte de Judith Cairns. Veinte empresas radicadas en el noreste. Veinte individuos para comprobar: cualquiera de ellos podía ser el Advenedizo.