Back Black & Blue Save as PDF
Chapters (45)
  1. Agradecimientos
  2. Capital desierta
  3. Capítulo 1
  4. Capítulo 2
  5. Capítulo 3
  6. Capítulo 4
  7. Susurro de lluvia
  8. Capítulo 5
  9. Capítulo 6
  10. Capítulo 7
  11. Capítulo 8
  12. Capítulo 9
  13. Capítulo 10
  14. Capítulo 11
  15. Ciudad granito
  16. Capítulo 12
  17. Capítulo 13
  18. Capítulo 14
  19. Capítulo 15
  20. Capítulo 16
  21. Capítulo 17
  22. Crudo muerto
  23. Capítulo 18
  24. Capítulo 19
  25. Capítulo 20
  26. El terror en sueños
  27. Capítulo 21
  28. Capítulo 22
  29. Capítulo 23
  30. Capítulo 24
  31. Capítulo 25
  32. Capítulo 26
  33. Capítulo 27
  34. Al norte del infierno
  35. Capítulo 28
  36. Capítulo 29
  37. Capítulo 30
  38. Capítulo 31
  39. Capítulo 32
  40. Capítulo 33
  41. Capítulo 34
  42. Capítulo 35
  43. Capítulo 36
  44. EPÍLOGO
  45. Notas

Toal pareció tranquilizarse y Rebus acompañó a Eve por el pasillo y bajó con ella la escalera. Ninguno de los dos cruzó palabra ni dijo nada para despedirse. Pero él se quedó contemplándola un instante mientras se alejaba antes de decirle al oficial de guardia que enviase rápidamente al cuarto de interrogatorios dos agentes de uniforme.

Cuando entró allí Morton acababa de rebobinar la cinta y Toal estaba de pie haciendo flexiones. Llamaron a la puerta y entraron los dos agentes. Toal se irguió alerta, figurándose algo raro.

—Malcolm Toal —dijo Rebus—, le acuso del asesinato de Anthony Ellis Kane la noche de...

Con un alarido de rabia el loco Malky se lanzó sobre Rebus para estrangularle.

Finalmente los dos agentes de uniforme lograron meterle en un calabozo. Rebus se sentó en el cuarto de interrogatorios mirándose las manos temblorosas.

— ¿Te encuentras bien? —preguntó Morton.

— ¿Sabes qué, Jack? Eres como un disco rayado.

— ¿Sabes qué, John? Hace falta preguntártelo constantemente.

Rebus sonrió y se restregó el cuello.

—Estoy bien.

Para repeler el ataque de Toal le había dado un rodillazo en la entrepierna capaz de levantarle del suelo. Tras lo cual, los uniformados pudieron controlarle con una llave de lucha libre sobre la carótida.

— ¿Qué quieres hacer? —preguntó Morton.

—Una copia de la cinta se queda en el DIC de aquí. Así tendrán trabajo de sobra hasta que volvamos.

— ¿De Aberdeen? —aventuró Morton.

—Y más al norte —dijo Rebus señalando la grabadora—. Vuelve a meter la cinta y ponía en marcha. —Morton obedeció—. Gill, ahí va un regalito para ti. Espero que sepas qué hacer con él.

Hizo señal a Morton de haber acabado y éste sacó la cinta.

—La dejaremos en St. Leonard.

—Entonces, ¿volvemos a Edimburgo? —preguntó Morton pensando en la reunión del día siguiente con Ancram.

—Lo justo para cambiarnos y coger la baja por enfermedad.

En el aparcamiento les aguardaba una figura solitaria: Eve.

— ¿Vamos al mismo sitio?

— ¿Cómo lo ha sabido?

Le dirigió su sonrisa más femenina.

—Porque usted es como yo... y tiene cosas que resolver en Aberdeen. Yo voy simplemente a pasar por unos bancos y cancelar unas cuentas, pero dado que están reservadas esas dos habitaciones de hotel...

Era una buena idea ya que necesitaban un campamento base y mejor si Lumsden no lo conocía.

— ¿Le han metido en un calabozo? —inquirió ella.

—Sí.

— ¿Cuántos hombres hicieron falta?

—Dos.

—Me sorprende.

—Todos nos sorprendemos alguna vez —replicó Rebus abriéndole la portezuela trasera del coche de Morton.

Rebus no se sorprendió de encontrar ya cerrado el despacho de Gill Templer. Miró en el turno de noche y vio a Siobhan Clarke, que procuraba pasar inadvertida, temerosa del enfrentamiento después de haber formado parte del equipo que fue a registrar su piso. Rebus se dirigió directamente a ella con un sobre acolchado en la mano.