Chapters (45)
- Agradecimientos
- Capital desierta
- Capítulo 1
- Capítulo 2
- Capítulo 3
- Capítulo 4
- Susurro de lluvia
- Capítulo 5
- Capítulo 6
- Capítulo 7
- Capítulo 8
- Capítulo 9
- Capítulo 10
- Capítulo 11
- Ciudad granito
- Capítulo 12
- Capítulo 13
- Capítulo 14
- Capítulo 15
- Capítulo 16
- Capítulo 17
- Crudo muerto
- Capítulo 18
- Capítulo 19
- Capítulo 20
- El terror en sueños
- Capítulo 21
- Capítulo 22
- Capítulo 23
- Capítulo 24
- Capítulo 25
- Capítulo 26
- Capítulo 27
- Al norte del infierno
- Capítulo 28
- Capítulo 29
- Capítulo 30
- Capítulo 31
- Capítulo 32
- Capítulo 33
- Capítulo 34
- Capítulo 35
- Capítulo 36
- EPÍLOGO
- Notas
—De mi padre, claro. Tony seguía trabajando para nosotros. Era el que llevaba los asuntos de Aberdeen. Todo eso de que se había marchado era un cuento. Pero como vino usted y habló con mi padre... él se subió por las paredes porque Tony había estado dando golpes fuera de Glasgow, poniendo en peligro la operación. Y como usted andaba tras él, pues...
—Tony sobraba, ¿no?
Rebus recordó que Tony El había presumido ante Hank Shankley de su «contacto en Glasgow»... No mentía.
—Eso.
—Y supongo que no le molestó mucho despacharle.
—No, desde luego que no —comentó Eve con una sonrisa.
— ¿Porque para salvar el pellejo Tony les habría delatado?
—Él no sabía lo del dinero, pero se había enterado de lo del hotel.
—Ése fue su gran error —dijo Toal también sonriente.
Se iba entusiasmando y disfrutaba contando la historia, confiando en que todo iba a salir bien. A medida que se enardecía, Eve le miraba cada vez con peores ojos. Se notaba que para ella era un alivio librarse de él. «Pobre cabronazo», pensó Rebus.
—Logró engañar al DIC. Creían que fue un suicidio.
—Bueno, cuando tienes a un par de polis en el bolsillo...
Rebus se le quedó mirando.
—Repita eso.
—Un par de polis en nómina.
—Nombres.
—Lumsden, Jenkins.
— ¿Jenkins?
—Uno que tiene algo que ver con las petroleras —añadió Eve.
— ¿Oficial de enlace?
Ella asintió con la cabeza.
El que estaba de vacaciones cuando él fue a Aberdeen y le sustituía Lumsden. Con aquellos dos a sueldo no habría problema para abastecer las plataformas de cuanto necesitaran... Un mercado cautivo. Y cuando los trabajadores bajaban a tierra, más oferta: clubes, prostitución, bebida y juego. Lo legal y lo ilegal codo a codo, realimentándose. No era de extrañar que Lumsden le hubiera seguido en el viaje a Bannock. Para proteger la inversión.
— ¿Qué sabe de Fergus McLure?
Toal miró a Eve, pidiéndole permiso para hablar. Ella asintió sin decir palabra.
—Sufrió un pequeño accidente al acercarse demasiado a Judd.
— ¿Le mató Fuller?
—Le echó mano, como dice él —respondió Toal con cierto tono de admiración—. Le dijo a McLure que tenían que hablar a solas porque las paredes oyen y fueron a dar un paseo hasta el canal; un culatazo y al agua —añadió con indiferencia—. Aún tuvo tiempo de volver a Aberdeen para desayunar. Tarde —sonrió a Eve, pero ella se mantuvo impasible, al margen de todo.
Rebus tenía más preguntas pero empezaba a sentir cansancio y decidió dejarlo. Se levantó, hizo un gesto a Morton para que parase la grabadora y a continuación le dijo a Eve que podía irse.
— ¿Y yo? —inquirió Toal.
—Salen por separado.