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Chapters (45)
  1. Agradecimientos
  2. Capital desierta
  3. Capítulo 1
  4. Capítulo 2
  5. Capítulo 3
  6. Capítulo 4
  7. Susurro de lluvia
  8. Capítulo 5
  9. Capítulo 6
  10. Capítulo 7
  11. Capítulo 8
  12. Capítulo 9
  13. Capítulo 10
  14. Capítulo 11
  15. Ciudad granito
  16. Capítulo 12
  17. Capítulo 13
  18. Capítulo 14
  19. Capítulo 15
  20. Capítulo 16
  21. Capítulo 17
  22. Crudo muerto
  23. Capítulo 18
  24. Capítulo 19
  25. Capítulo 20
  26. El terror en sueños
  27. Capítulo 21
  28. Capítulo 22
  29. Capítulo 23
  30. Capítulo 24
  31. Capítulo 25
  32. Capítulo 26
  33. Capítulo 27
  34. Al norte del infierno
  35. Capítulo 28
  36. Capítulo 29
  37. Capítulo 30
  38. Capítulo 31
  39. Capítulo 32
  40. Capítulo 33
  41. Capítulo 34
  42. Capítulo 35
  43. Capítulo 36
  44. EPÍLOGO
  45. Notas

Era cierto. Resuelto el problema que fuese, ahora avanzaban más deprisa. El velocímetro subió hasta noventa. Pronto llegarían a Glasgow. Miró a Rebus; éste le dedicó un guiño sin dejar de mirar al frente. Morton se vio a sí mismo apoyándose en una barra, gastándose la pensión en copas. Mierda. Por el bien de su amigo jugaría el partido entero, pero sin prórroga ni penaltis. Nada de penaltis.

Fueron a la comisaría de Partick porque allí les conocían. Habrían podido ir a Govan, pero Govan era el cuartel general de Ancram y no habrían podido actuar con discreción. La investigación de Johnny Biblia había recuperado inercia por el último asesinato, pero la brigada de Glasgow estaría dedicada a leer y clasificar el material que les enviasen de Aberdeen. Rebus sentía un escalofrío al pensar que se había cruzado con Vanessa Holden en el Burke's. A pesar de lo que le había fastidiado Lumsden, su relación con el DIC de Aberdeen era positiva por la serie de coincidencias que le vinculaban con la investigación de Johnny Biblia. Y de tal manera que Rebus ya empezaba a dudar de que fuesen simples coincidencias. Aún no sabía exactamente cómo, pero Johnny estaba relacionado con alguna de sus investigaciones. De momento no era más que una simple corazonada sin perspectivas, pero que estaba ahí, pinchándole, y haciéndole preguntarse si no sabía sobre Johnny Biblia más de lo que pensaba...

Partick, nueva, limpia y confortable —prácticamente lo último en dependencias policiales— seguía siendo territorio enemigo. Rebus no sabía cuántos confidentes tendría Tío Joe allí, pero pensó que podría encontrar un rincón tranquilo, un lugar en el que estuvieran a sus anchas. A su paso por las distintas dependencias les saludaron varios agentes con un gesto o de viva voz a Morton.

—Campamento base —dijo Rebus entrando en el despacho vacío que albergaba provisionalmente a John Biblia.

Allí estaba esparcido por mesas y suelos y pinchado y pegado a las paredes. Era como una exposición. De la última foto robot de John Biblia, según la descripción de la hermana de la tercera víctima, había allí varios ejemplares con un anexo de detalle de lo más peculiar. Aquella acumulación de imágenes lo convertían en un ser real, transformando papel y tinta en carne y hueso.

—Detesto este cuarto —dijo Morton cuando Rebus cerró la puerta.

—Y, por lo que se ve, todos. Deben de estar tomando café y ocupados en otras cosas.

—La mitad de la plantilla no había nacido cuando John Biblia hacía de las suyas. Para ellos no tiene sentido.

—Pero contarán a sus nietos las andanzas de Johnny Biblia.

—Eso sí —replicó Morton. Y tras una pausa preguntó—: ¿Tú lo harás?