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Chapters (45)
  1. Agradecimientos
  2. Capital desierta
  3. Capítulo 1
  4. Capítulo 2
  5. Capítulo 3
  6. Capítulo 4
  7. Susurro de lluvia
  8. Capítulo 5
  9. Capítulo 6
  10. Capítulo 7
  11. Capítulo 8
  12. Capítulo 9
  13. Capítulo 10
  14. Capítulo 11
  15. Ciudad granito
  16. Capítulo 12
  17. Capítulo 13
  18. Capítulo 14
  19. Capítulo 15
  20. Capítulo 16
  21. Capítulo 17
  22. Crudo muerto
  23. Capítulo 18
  24. Capítulo 19
  25. Capítulo 20
  26. El terror en sueños
  27. Capítulo 21
  28. Capítulo 22
  29. Capítulo 23
  30. Capítulo 24
  31. Capítulo 25
  32. Capítulo 26
  33. Capítulo 27
  34. Al norte del infierno
  35. Capítulo 28
  36. Capítulo 29
  37. Capítulo 30
  38. Capítulo 31
  39. Capítulo 32
  40. Capítulo 33
  41. Capítulo 34
  42. Capítulo 35
  43. Capítulo 36
  44. EPÍLOGO
  45. Notas

La siguiente pregunta era la que solía ser definitiva, pero Rebus ya no estaba tan seguro.

— ¿Alian Mitchison saltó o qué?

Shankley asintió con la cabeza.

—Estábamos de espaldas y Tony sacaba las herramientas y las miraba. El chico tenía puesta la bolsa en la cabeza, pero yo creo que podía vernos. Pasó entre nosotros y se tiró por la ventana. Debió de entrarle un miedo de muerte.

Mirando a Shankley y recordando a Anthony Kane, Rebus volvió a sentir lo insípida que puede ser la monstruosidad. Ni el rostro ni la voz delataban nada; ninguno tenía cuernos y colmillos sanguinolentos, ni el menor indicio de maldad. El mal era casi... casi infantil, ingenuo, simplista. Un juego por el que te dejas llevar hasta que luego despiertas y te das cuenta de que no era ficción. Los verdaderos monstruos no eran grotescos, sino hombres y mujeres apacibles, gente con la que te cruzas por la calle sin percatarte de nada. Era una bendición no tener el don de leer en la mente de las personas. Habría sido un infierno.

— ¿Y qué hicisteis?

—Lo recogimos todo y nos largamos. Volvimos primero a mi casa y tomamos un par de copas. Yo estaba temblando y Tony no dejaba de decir que era un desastre, pero no parecía preocuparle. Nos dimos cuenta de que nos habíamos dejado la bebida y no recordábamos si habían quedado huellas. Yo dije que creía que sí y entonces Tony se largó. Me dejó mi parte, eso sí.

— ¿Tu casa queda muy lejos de ese piso, Hank?

—A unos dos minutos a pie. No paro mucho allí. Los críos me insultan.

La vida es cruel a veces, pensó Rebus. Dos minutos: cuando él llegó al escenario del crimen Tony El se había largado dos minutos antes. Pero habían acabado encontrándose en Stonehaven...

— ¿No dijo Tony por qué iba a por Alian Mitchison? —Shankley negó con la cabeza—. ¿Y cuándo entró en contacto contigo?

—Un par de días antes.

Por tanto, fue premeditado. Bueno, claro que lo fue, pero lo importante era que, por consiguiente, Tony El había estado en Edimburgo preparando el plan mientras Alian Mitchison todavía estaba en Aberdeen. La noche de su muerte era su primer día de permiso; luego Tony El no le había seguido desde Aberdeen... pero conocía el aspecto físico de Alian Mitchison y dónde vivía... puesto que aunque en el piso había teléfono, no figuraba en el listín.

A Alian Mitchison le había tendido una trampa alguien que le conocía.

Le tocaba a Jack Morton.

—Hank, ahora piénsalo bien, ¿no dijo Tony algo sobre el trabajo, sobre quién le pagaba?

Shankley reflexionó y luego sacudió varias veces la cabeza, como complacido consigo mismo por recordar algo.