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Chapters (45)
  1. Agradecimientos
  2. Capital desierta
  3. Capítulo 1
  4. Capítulo 2
  5. Capítulo 3
  6. Capítulo 4
  7. Susurro de lluvia
  8. Capítulo 5
  9. Capítulo 6
  10. Capítulo 7
  11. Capítulo 8
  12. Capítulo 9
  13. Capítulo 10
  14. Capítulo 11
  15. Ciudad granito
  16. Capítulo 12
  17. Capítulo 13
  18. Capítulo 14
  19. Capítulo 15
  20. Capítulo 16
  21. Capítulo 17
  22. Crudo muerto
  23. Capítulo 18
  24. Capítulo 19
  25. Capítulo 20
  26. El terror en sueños
  27. Capítulo 21
  28. Capítulo 22
  29. Capítulo 23
  30. Capítulo 24
  31. Capítulo 25
  32. Capítulo 26
  33. Capítulo 27
  34. Al norte del infierno
  35. Capítulo 28
  36. Capítulo 29
  37. Capítulo 30
  38. Capítulo 31
  39. Capítulo 32
  40. Capítulo 33
  41. Capítulo 34
  42. Capítulo 35
  43. Capítulo 36
  44. EPÍLOGO
  45. Notas

Morton salió al vestíbulo donde estaba la máquina mientras Rebus aguardaba el momento propicio, paseando por el cuarto y dando tiempo a que Shankley decidiera lo que iba a contar y la manera de adornarlo. Morton regresó y le lanzó una lata a Shankley y otra a Rebus, que la abrió y echó un trago. Aquello no era una bebida de verdad. Era fría y demasiado dulce; lo único que iba a notar era el efecto de la cafeína, a falta de alcohol. Vio a Morton que le miraba y torció el gesto. El también quería un cigarrillo. Morton comprendió y se encogió de hombros.

—Bien, vamos a ver —dijo Rebus—. ¿Sabes ya lo que tienes que contarnos, Hank?

Shankley eructó y asintió con la cabeza.

—Es como usted dice. Me contó que había venido a hacer un trabajo y me dijo que tenía buenas relaciones en Glasgow.

— ¿Qué quería decir exactamente con eso?

Se encogió de hombros.

—Yo no le pregunté.

— ¿No mencionó Aberdeen para nada?

Negó con la cabeza.

—Sólo habló de Glasgow.

—Continúa.

—Me ofreció doscientos cincuenta billetes por encontrar un sitio donde pudiera llevar a un tipo. Le pregunté que para qué y me dijo que para preguntarle unas cosas y a lo mejor currarle un poco. Nada más. Después fuimos a esperar delante de aquel bloque de pisos elegante.

— ¿En el barrio financiero?

Se encogió de hombros.

—Entre Lothian Road y Haymarket. Salió el chico y le seguimos. Estuvimos así un buen rato hasta que Tony dijo que había que hablar con él.

— ¿Y?

—Pues nos pusimos a hablar con él. Yo comencé a divertirme y me olvidé del asunto. Y Tony también parecía que se había olvidado, por lo que pensé que a lo mejor no le haría nada. Pero luego, cuando salimos a por un taxi, en un momento en que el chico no nos veía, me hizo señas y comprendí que la cosa seguía en pie. Pero le juro que creí que sólo era para una tunda.

—Pues no.

—No. —La voz de Shankley se apagó—. Tony llevaba una bolsa. Llegamos al piso y sacó cinta adhesiva y ató al muchacho a la silla. Tenía también un plástico y le tapó la cabeza con una bolsa. —Se le quebró la voz, lanzó un carraspeo y dio otro trago de CocaCola—. Luego, empezó a sacar cosas de la bolsa, herramientas, como si fuese un carpintero: sierras, destornillador y todo lo demás.

Rebus miró a Jack Morton.

—Y entonces fue cuando comprendí que el plástico era para no manchar de sangre. No era una simple paliza.

— ¿Tony pensaba torturarle?

—Creo que sí. No sé... Quizá yo intenté impedírselo. Yo nunca he hecho una cosa así. Bueno, yo he dado lo mío en mi época, pero eso...